Una avería en un reactor nuclear de la central de Blayais, en Francia, provocó esta noche un gran incendio que ha obligado a madrugar a cientos de bomberos, muchos de los cuales se habían acostado tarde y, por lo tanto, no han podido dormir más de dos horas seguidas.

“La Organización Mundial de la Salud establece un mínimo de ocho horas y quince minutos de sueño diario. No sabemos qué efectos tendrá ese brutal madrugón en los bomberos pero probablemente sufran fatiga, falta de concentración y desánimo” reconocía el alcalde de la localidad, Gaspard Pléboum.

Los cientos de muertos provocados por la catástrofe y la necesidad de aislar a los supervivientes han mantenido a los bomberos más o menos activos aunque, según los expertos, cuando desaparezcan los efectos de la adrenalina se sentirán agotados. “Mi marido no ha desayunado ni ha tenido tiempo de llevarse nada para comer luego”, se lamentaba entre sollozos la esposa de uno de los bomberos.

Otros muchos familiares de las víctimas del madrugón han criticado que los responsables de la central nuclear llamaran a los bomberos “en vez de enfrentarse ellos al fuego, ya que estaban despiertos”, declara una mujer cuyo marido “es más de acostarse tarde que de levantarse pronto, por lo que no sé qué será de él después de esto”.

También ha sido criticado el método por el que se ha avisado a los miembros de la brigada: “No se puede despertar a nadie a las cuatro de la madrugada de un telefonazo y encima dando prisas”, se quejaba otro familiar esta mañana ante los medios. “He visto a mi marido en los informativos, acarreando el cuerpo carbonizado de una señora que pesaría como 80 kilos, y ni siquiera ha podido acabarse su tostada con mermelada de albaricoque”, añadía.

Los medios sensacionalistas han contribuido a acrecentar la alarma de la población difundiendo la instantánea de un bombero con el cuerpo en llamas y bostezando ante la cámara. El diario “Les Echos” acompaña la fotografía en cuestión con el titular de portada “Se mueren de sueño” y apunta a la necesidad de exigir al Gobierno que revise la situación de otros colectivos como por ejemplo el de la Policía: “Muchos agentes han sido vistos patrullando a altas horas de la noche y con cara de haber descansado muy poco”, sostiene el rotativo.