Niño con neones en el chupete y lunas tintadas.

Niño con neones en el chupete y lunas tintadas.
“Yo a mi hijo le he puesto un parachoques de camión ‘to wapo’. Le carga un poco las cervicales pero no hay quien se meta con él. A ver si ahorro un poco y puedo instalarle unos focos antiniebla encima del parachoques”, comenta Jonathan “el yonasindahaus” García, habitual en los concursos y concentraciones de aficionados al tuning que se celebran cada fin de semana en algunos polígonos industriales.

“Mi pequeño, que se llama ‘Neumáticos Atomic-Pereira’ porque está patrocinado, ha ganado ya un montón de concursos de tuning para bebés. Sus abuelos están como locos enseñando fotos suyas y el chaval tiene hasta fans en Facebook y todo”, comenta otro joven aficionado. Su criatura, a la que apenas se le ve el rostro oculto tras las pegatinas, tiene varios “subwoofers” instalados en las extremidades, por lo que cuando llora “se despierta hasta la tía Bernarda y se caga la perra”, en palabras del padre. Éste asegura que le daba igual que su bebé fuera niña o coupé porque “lo importante es el amor y la competición subidón subidón”.

La moda premamá también es permeable a esta nueva tendencia y ya son muchas las que lucen bombo con pintura metalizada y pegatinas de vinilo. “Yo me he puesto unas llamas. Me refiero a las llamas de fuego, no al mamífero. Representan la velocidad, como que mi embarazo va tan rápido que salen chispas y se incendia como un cohete” comenta Marta, de 26 años. El aspecto de su vientre recuerda al capó de un coche de carreras.