Héctor J., bilbaíno de ocho años de edad, recibió el pasado viernes la visita del Ratoncito Pérez, que se disponía a dejar un pequeño regalo debajo de la almohada del niño para sustituir el diente de leche que a la criatura se le había caído aquella misma mañana. Héctor fue informado a través de sus padres de que la caída de la pieza dental propiciaría la llegada de Pérez y se le aconsejó también que acudiera pronto a la cama porque, si no conciliaba el sueño, la visita no tendría lugar. Desoyendo todas las advertencias, el niño trazó un plan para “cazar” al Ratoncito Pérez. Fingió que dormía profundamente y escondió una cámara digital donde, en teoría, debía encontrarse el diente de leche. Cuando Pérez irrumpió en el dormitorio del pequeño, éste le fotografió varias veces y el flash llegó a despertar a su hermana, que chilló asustada y atrajo la atención de los padres.

El Ratoncito Pérez logró huir antes de que los adultos llegaran a la habitación y el niño no tuvo tiempo de extorsionarle, tal y como pretendía según los correos electrónicos que se le han interceptado. “El crío sabía que el Ratoncito Pérez pagaría lo que fuera para que no se rompiese la magia, así que diseñó una estrategia propia del más vil paparazzi”, explica un agente de la Ertzaintza. Lo que sí pudo hacer el pequeño Héctor al saber que su objetivo se había truncado fue subir todas las fotografías que había hecho a la red social Tuenti, donde las compartió con sus amigos.

“Se trata, sin duda alguna, de un grave atentado a la tradición y a la infancia. Los niños están adoptando las peores costumbres del mundo adulto y no respetan sus propios referentes faltándose al respeto a sí mismos”, explica el sociólogo Ricardo Combres. El experto cree que es imprescindible tomar medidas para evitar que se repitan agresiones de este tipo: “Sería conveniente que las autoridades hicieran campañas de sensibilización preparando la llegada de los Reyes Magos. El año pasado tres hermanos irlandeses sirvieron Red Bull a uno de los camellos y colgaron en Youtube un vídeo con la reacción del animal. Es alarmante comprobar que estas actitudes se contagian a través de la Red”.

Aunque los responsables de Tuenti han retirado las instantáneas de Héctor, éstas se han propagado ya en numerosos foros y es muy complicado detener su difusión.