La Secretaría de Estado para la Unión Europea ha difundido esta mañana un informe en que el que advierte del elevado número de personas de pueblo que hay en España. El texto deja bien claro que “cuando se habla de personas de pueblo en ningún momento se incluye un juicio valorativo ni se menosprecia la vida rural, que es necesaria, fundamental y enriquecedora para el ser humano. Simplemente se está constatando que de esos individuos totalmente respetables hay demasiados”.

El estudio revela también que “se han detectado grandes núcleos de españoles de pueblo en las zonas rurales, aunque también en ciudad hay muchos pero la mayoría de ellos provienen de esas zonas rurales, por lo que algo pasa en las zonas rurales ya que de ellas están emergiendo numerosas personas de pueblo”. Estos datos corroboran estudios anteriores del CSIC. Uno de ellos, titulado “Tipos de españoles, qué dicen y qué planes tienen” concluía directamente que “todos los españoles de pueblo son de zonas rurales”. El Gobierno no descarta promover el trasvase de españoles de pueblo a otras regiones que tengan déficit de ese tipo de personas “como por ejemplo Nueva York”.

El informe no ha tardado en levantar polémica. El presidente de la Junta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ha preguntado “qué autoridad moral tiene la Unión Europea para decir que hay españoles que sobran por el mero hecho de haber nacido en una zona rural, como si eso permitiera prejuzgar acerca de ellos”. La Secretaría insiste en que “cualquier presupuesto moral que quiera verse en el informe responde a una interpretación sesgada. La constatación que en él se realiza no es distinta al hecho de decir que en Europa hay excedente de productos lácteos. Ello no implica que se esté afirmando que la leche es perjudicial o que sea mejor la carne”. Núñez Feijóo ha replicado que “mi madre era de pueblo y no la cambiaría por un vaso de leche aunque haya excedentes”.

También José Luis Rodríguez Zapatero ha querido entrar a valorar el asunto afirmando que “lo que pretende el informe de la Unión Europea es salvaguardar la diversidad no sólo en el conjunto de países de la Unión sino también dentro de cada uno de ellos. Pensemos en aquellas regiones que, por su evolución histórica, se han quedado sin gente de pueblo. Nos honra querer enviar allí a algunos de nuestros compatriotas, no quererlos sólo para nosotros, por mucho que les echáramos de menos. Es conveniente, en todo caso, que se abra el debate”.