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La vibración de un ascensor provoca microsegundos de pánico

LA VÍCTIMA HA TARDADO DOS SEGUNDOS EN RECUPERARSE

El ascensor de un bloque de pisos de Manresa (Barcelona) ha vibrado esta mañana provocando que uno de sus dos ocupantes, Pedro Rollén, haya sentido verdadero pánico durante microsegundos. «La cabina ha temblado y ha hecho un ruido raro. Por un efímero instante he creído que se venía todo abajo y un sudor frío ha recorrido mi espalda. Luego ya se me ha ido el miedo, pero durante un nanosegundo he visto mi vida pasar ante mí. Bueno, un trozo de mi vida, concretamente flashes de mi Primera Comunión» ha declarado Rollén. A su lado se encontraba Encarnación Behil, que iba pensando en sus asuntos y ni siquiera se ha percatado de la leve y apenas perceptible sacudida. «He visto que Pedro me miraba a los ojos de repente, como diciendo ‘¿Qué está pasando?’, pero ha sido sólo un momento», afirma la mujer.

Aunque Rollén admite que es frecuente que un ascensor se balancee con cierta brusquedad durante un instante, confiesa que en ese momento de horror ha considerado la posibilidad de abrazarse a Encarnación «y hacerla una mujer, exprimiendo así el tiempo que nos quedaba antes de que la cabina se estampara contra el suelo». También ha tenido tiempo, según dice, de «abrazar sinceramente la fe católica».

«Sí es verdad que me ha tocado», explica Encarnación Behil, «pero como ha sido durante microsegundos tampoco lo he interpretado como una agresión sexual». Rollén ha pedido disculpas a Encarnación alegando que «las personas somos impredecibles en situaciones límite». También ha querido dejar claro que ha marcado el número de teléfono de su mujer para despedirse de ella, aunque «las aguas se han calmado mucho antes de que pudiera darle al botón de llamar».

Pedro Rollén sostiene que «no estaría nada mal que unos técnicos supervisaran el ascensor. Aunque sea una inspección de veinte segundos, algo rápido». La víctima reconoce también que ha echado en falta la presencia de algún psicólogo experto en situaciones postraumáticas en los minutos posteriores a los trágicos microsegundos. «Yo me he mantenido entero, pero otros podrían haber hecho una locura al sentirse acorralados».

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