La llegada de un nuevo programa informático a la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid ha permitido realizar una serie de comprobaciones que alteran la perspectiva que se tenía hasta el momento de la literatura medieval española. “El sistema, desarrollado por Microsoft, permite copiar un texto concreto y someterlo al análisis automático de ciertos parámetros filológicos, incluyendo la revisión ortográfica. Aprovechando estas facilidades, se han diseccionado detenidamente textos escritos en castellano medieval, empezando por el célebre Poema del Mio Cid, y la sorpresa ha sido mayúscula” explica el doctor Arístides Avellanos, catedrático de filología española. La totalidad de los textos medievales que han sido analizados ha mostrado tener numerosas faltas de ortografía y gramática, dejando en evidencia la solidez de quienes los produjeron.

“Ya hay quien asegura que Fernando de Rojas, Jorge Manrique o incluso Miguel de Cervantes no tenían ni puta idea, pero creo que es pronto para sacar tales conclusiones” insiste Avellanos, quien no descarta que las ediciones estudiadas estén mal o que el programa no funcione.

La sorpresa y la confusión de los expertos se acrecientan conforme aumenta la cantidad de textos sometidos a examen. “Me duele mucho decir esto, pero es que al volcar en el programa el primer capítulo del Quijote, el sistema ha indicado que los numerosos errores ortográficos impedían seguir revisando todo el documento”, reconoce una estudiante en prácticas de la Facultad. Arístides Avellanos, sin embargo, se muestra incrédulo y promete que llamará a los responsables del programa informático para realizar comprobaciones. Tampoco descarta que las “peculiaridades ortográficas” sean un recurso estilístico de los autores. “Una manera de acercarse a la torpeza del vulgo”, añade el catedrático.

El descubrimiento ha corrido como la pólvora en el ámbito académico y muchos profesores de secundaria se muestran preocupados ante la evidencia: “¿Qué le digo yo ahora a un alumno que me entrega un texto lleno de errores ortográficos? No puedo apelar a los clásicos. Él sí puede hacerlo, él puede compararse con cualquier autor medieval y discutir un suspenso” argumenta un maestro de un instituto madrileño.

Pese a las dudas que suscita el sistema de análisis filológico, éste ha validado fragmentos escritos en castellano contemporáneo, por lo que su capacidad para reconocer la ortografía correcta parece probada. “Tiemblo pensando en lo que puede ocurrir si sometemos a examen algún texto del Siglo de Oro. Podría venirse todo abajo”, insiste la estudiante de la Universidad Complutense. Un equipo de filólogos procedentes de distintas universidades de la Península, en estrecha colaboración con la Real Academia, intentará profundizar en la cuestión con el objetivo de recuperar la confianza en el bagaje de la literatura medieval española.