“Este comportamiento es doblemente inmoral al venir de quien viene, ya que choca frontalmente contra los valores que defienden los prelados en sus sermones”, se queja Michael Bugent, presidente del grupo Irlanda Atea. “Consagrarse a Dios implica un principio de humildad y resignación. Ryan Rudolph y Sterling Shaye lo rompieron de manera escandalosa al pronunciarse de forma avariciosa sobre trajes obscenamente caros de Nina Ricci, Charles Anastasse y Balenciaga”. Algunos extractos del blog fueron publicados en el diario y no dejaban lugar a la duda. Son frases como: “Necesitas ese vestido de primavera 2007 de Miu Miu que inmortalizó Alexa Chung” o “Es irresistible la colección de Lanvin, merece la pena visitar el outlet londinense aunque haya que comer gachas de avena”. Han enfurecido a fieles de todo el mundo, “incluidos muchísimos fashionistas católicos, que los hay”, apunta Bugent.

Las primeras sospechas sobre los hechos surgieron cuando varios niños comenzaron a hablar de manera reiterada sobre moda en sus casas tras volver de catequesis. Una madre que prefiere no revelar su identidad ha declarado que “mi hijo, que hasta ese momento había estado bastante más interesado en los partidos del Arsenal y los videojuegos, empezó a darme consejos sobre mi vestuario. Llegó a sugerirme que cambiase mis habituales manoletinas de Primark que utilizo para ir a buscarle al cole en primavera por unas sandalias de correa cruzada de Stuart Weitzman, que no bajan de las 450 libras”. Fueron sus llamadas telefónicas a otros padres las que llevaron a que todos se juntasen y llegasen hasta el arzobispo de Dublín, que intentó silenciar a los padres. Sin embargo, no fue hasta la reciente explosión de escándalos en la Iglesia Católica y las nuevas presiones de esos padres que el caso ha salido a la luz y el arzobispo se decidió a abrir una investigación.

“Las pistas decisivas fueron ciertos usos del lenguaje”, comenta una fuente de la parroquia. “Aunque el blog estaba lleno de espíritu consumista, en ocasiones se dejaron llevar por los valores católicos, delatando así su verdadera identidad”. Se refiere a frases como “este ciclo de idolatría y pecado, castigo, arrepentimiento y liberación se repitieron continuamente en la carrera de Issey Miyake con la misma fuerza que llevó a los israelitas a perder sus batallas”, que llevaron a la detención inmediata de Rudolph y Shaye. Los padres de los menores están contentos por esta acción policial, pero desconfían cada vez más de la Iglesia y sus responsables. “Estos sólo tenían un blog de moda”, comenta la madre que comenzó la batalla, “pero los siguientes podrían tener una fábrica de metralletas”.