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El verdadero asesino de Kennedy está harto de no poder presumir

LA CIA LE PROHIBIÓ ASISTIR A UNA CENA DE ASESINOS DE FAMOSOS

El autor del asesinato de John Fitzgerald Kennedy empieza a estar cansado de tanto secretismo y, aunque no ha revelado aún su identidad, deja entrever que su paciencia se está colmando. Lo hace en su blog personal, titulado «Maté a Kennedy pero tengo prohibido hablar del tema, así que hablemos de plantas», en el que firma sus artículos con un pseudónimo.

En su último texto, el criminal sostiene que «alguien como yo debería figurar en los libros de texto y, francamente, ahora que los pijos han vuelto a la Casa Blanca no entiendo por qué no se puede divulgar la verdad sobre el caso JFK. He tenido que aguantar que Harvey Oswald se lleve todo el mérito y lo único que me han permitido a cambio es tener un blog verificado por la CIA. Se lo agradezco, y me encanta hablar de plantas, pero es que no tengo ni grupo de fans en Facebook».

El delincuente anónimo se sintió menospreciado «cuando me prohibieron acudir a la cena de asesinos de famosos que organizó Manson aprovechando un permiso. Todos se ríen de mí, el que mató a Lennon me llama El jardinero fiel».

La web del asesino no se encuentra disponible desde hace unas horas y, aunque la versión oficial de Blogger apunta a una «avería temporal del servidor», en algunos foros sobre botánica empiezan a circular teorías conspirativas. «En sus últimos artículos el jardinero fiel empezó a utilizar la simbología de las flores para revelar información sobre el caso Kennedy. No quisiera abonar falsos rumores, pero estoy casi seguro de que cuando el jardinero hablaba de la planta trepadora se refería en realidad a Lyndon B. Johnson. Nunca lo sabremos, porque creo que lo han matado y lo han enterrado en su propio huerto. La Historia y el reino de la botánica han perdido a una de sus figuras más emblemáticas», aseguraba un usuario del foro «Jardineros heterosexuales de América».

Otras fuentes sostienen que los servicios secretos no han tenido nada que ver con el repentino silencio del criminal. «El jardinero se oponía radicalmente al uso de pesticidas y, como sabemos, hay muchos intereses creados alrededor de esa industria. Muchos le querían fuera del circuito», apunta el experto en lirios Richard Lerger.