Un juez de Baltimore (Estados Unidos) ha decidido otorgar a un perro llamado Foxy los derechos y deberes de una persona, entendiendo que su capacidad intelectual y su sensibilidad moral le sitúan “a un nivel que ya quisiera yo que tuvieran algunos ejemplares de la especie humana”, en palabras del propio juez. La dueña del animal, Dorothy Riffel, llevaba años pidiendo dicho reconocimiento y asegura que al perro “sólo le falta hablar para ser un americano normal y corriente”.

Jeremy Riffel, esposo de Dorothy, advierte que “Foxy es listo pero tiene demasiados privilegios y no sabe cuál es su lugar”. “Lo que le pasa a mi marido es que se siente desplazado porque de un tiempo a esta parte es el perro quien le saca a pasear a él y no al revés. Es Foxy quien regresa a casa arrastrando la correa”, apunta la dueña del perro. Foxy es el primer animal del mundo que se convierte en individuo de pleno derecho y a partir de ahora, si lo desea, podrá recibir formación académica, buscar trabajo y tener su propia familia.

“A mí lo que me gustaría saber exactamente es qué pinto en esta familia. Quiero que me digan si puedo educar a mis hijos como considere o si tengo que consultar con el perro cualquier decisión”, afirma Jeremy Riffel. El hombre cree inadmisible que Foxy duerma en su misma cama y coma sentado en una silla “como una personita”. “Foxy se independizará cuando lo crea necesario y nosotros le acogeremos siempre que lo necesite. Él está participando activamente en la educación de mis hijos, mucho más que Jeremy” replica Dorothy, que cree que Foxy y Jeremy deberían aclarar sus desavenencias como hombres maduros. Su esposo insiste en que “el animal será todo lo listo que se quiera, pero aquí el que hace la declaración de impuestos soy yo”. La mujer no duda en argumentar que “el hecho de que Foxy se haya librado hasta ahora de pagar impuestos no hace más que demostrar su mayor inteligencia”, por lo que pide a su marido “que no me obligue a elegir entre el perro o él”.

Dolores Parmalat, portavoz en España de la protectora de animales PETA, ha aplaudido el acontecimiento “porque una persona se define por sus acciones, no por su carga genética. Muy pronto será normal que perros o gatos asciendan a personas y que algunos individuos sean degradados a la animalidad si un juez lo estima conveniente”.