Una docena de okupas españoles se ha instalado en Prípiat, la ciudad que fue evacuada tras la explosión de la cercana central nuclear de Chernóbil, en Ucrania, hace más de veinte años. Desde el fatídico día en el que se produjo el sobrecalentamiento del reactor número 4 -que emitió 500 veces más radiación que la bomba de Hiroshima-, son pocos los humanos que se han atrevido a adentrarse en la ciudad. Sin embargo, ha podido saberse que una pequeña comunidad de 12 jóvenes españoles de estética antisistema lleva viviendo allí desde hace algunas semanas. Tienen planeado mantener “un centro social de contracultura para que todos los vecinos puedan beneficiarse del mismo y también para organizar conciertos de Ska y Punk y cosas cañeras y molonas pero comprometidas”.

Han sido algunos de los padres de los jóvenes quienes, tras recibir llamadas de teléfono de éstos, han alertado a las autoridades españolas del grave peligro que corren los okupas. Sin embargo, la fuerte radiación hace muy difícil el rescate. Serán ellos mismos los que tendrán que salir por su propio pie.

Los chicos se emocionan al saber que nadie podrá echarlos de Chernóbil por razones de seguridad. “Es que no sabemos ni por dónde empezar. Hemos montado un huerto y salen unas lechugas enormes. Sólo de pensar en la maría que va a salir… no puedo hablar”. Algunos, sin embargo, se muestran escépticos ante la situación: “Si no vienen los picoletos a desalojarnos no sé qué puta gracia tiene esto, porque nosotros todo este rollo lo hacemos para poner en evidencia las contradicciones inherentes al Poder y al Capital, así en mayúsculas. Estaría mucho más a gusto pagando una hipoteca y trabajando en un almacén, la verdad”.

Es un misterio cómo un grupo de okupas españoles ha terminado en Chernóbil, y sus vagas explicaciones no ayudan a esclarecer la incógnita. “Hemos estado haciendo autoestop y viajando en tren en plan mochilero desde hace meses. Y un día llegamos a la ciudad esta y la vimos vacía y no pudimos reprimir la tentación. Teníamos tanto sitio para okupar que no nos poníamos de acuerdo y hubo que recurrir a la democracia para decidir”, explica uno de los jóvenes por teléfono. “Ese rollo de la democracia fue algo puntual y por necesidad. Ahora ya hemos vuelto a nuestra asamblea anárquica habitual”.

Tras más de veinte minutos de entrevista telefónica, los jóvenes han logrado entender que si no hay nadie en la ciudad no es por culpa de “la puta especulación inmobiliaria del corrupto Sistema Capitalista, así en mayúsculas” sino porque la zona está contaminada. “La radiación es un mecanismo que el Poder posee para mantener a la gente atrapada. Nosotros desafiamos al Poder generando nuestras propias prácticas de autogestión. Vamos a devolver el color a Chernóbil. ¡Desobediencia, tío!”, han declarado los okupas tras afirmar además que “con la mierda que fumamos ya no nos viene de aquí”. Antes de colgar han proferido un “nuclear no, tío”.

Al parecer, los jóvenes aún no se han dado cuenta de que no llega agua corriente a las casas.