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Cientos de millonarios se animan a coleccionar mendigos

SE LOS INTERCAMBIAN ENTRE ELLOS

«Podríamos pensar que es un acto de bondad porque los cuidan y les dan de comer», prosigue Grade, «y al principio la cosa realmente funcionaba así. Sin embargo, se dieron cuenta de que, una vez esas personas recuperaban la salud, dejaban de dar lástima, ya no podían presumir de ellos. Así que ahora los millonarios y famosos se limitan a mantenerlos en su jardín, vagabundeando de un sitio a otro sin nada que llevarse a la boca. Algunos intentan escapar, pero esos jardines son tan malditamente grandes que intentar huir es demasiado peligroso. En ocasiones son los hijos de los millonarios quienes los llevan de vuelta a casa si se los encuentran por la calle. Ha nacido incluso la figura del tasador de mendigos, lo cual es completamente absurdo».

Entre las celebridades del mundo del espectáculo, especialmente de Hollywood, lo más «in» es hacer la «fiesta del mendigo» («Homeless Party»). Las estrellas del celuloide acuden con sus mendigos a las mansiones de los demás y allí se los intercambian o simplemente los exhiben. Una de las colecciones más envidiadas es la que comparten Angelina Jolie y Brad Pitt: aunque no es muy extensa, reúne «ejemplares» de todo el mundo.

Durante esas fiestas, en las que suele haber música en directo -interpretada por bandas de peruanos-, no faltan la bebida y la comida, aunque los pobres no pueden disfrutar de ella porque se procura mantenerlos en un punto intermedio entre la degradación y la salud. «Por ejemplo, no está bien visto que el mendigo esté demasiado desnutrido o alcoholizado: eso indicaría que su propietario no lo cuida bien. Pero tampoco interesa que esté muy lozano, porque entonces podría pensarse que es un actor o un figurante disfrazado de mendigo. Lo que tiene mérito es tener a los mendigos más necesitados, más feos y más desdentados de todos», explica un periodista del Hollywood Reporter.

En España, Amancio Ortega -uno de los hombres más ricos del mundo- es quien tiene la colección de mendigos más numerosa. En su caso, todos los «ejemplares» visten ropa andrajosa de Zara recogida de los contenedores de ropa usada. Su colección es tan valiosa que se está rumoreando la apertura de un museo financiado por él mismo.