Un agricultor italiano descubrió el pasado lunes en un bosque cercano a San Gimignano -una pequeña población de la Toscana- el armario del que, supuestamente, salen los homosexuales. “Paseaba tranquilamente y me iba cruzando con gente que bajaba del monte soltando chillidos y hablando de moda. Lo primero que pensé es que se trataba de un grupo de turistas, pero luego vi el armario del que salían todos. Creí que sería un reality de esos en los que encierran a la gente” explica el agricultor, que comentó el hallazgo con sus vecinos hasta que, finalmente, el asunto llegó a oídos de las autoridades, que iniciaron una investigación.

“Los homosexuales salen de allí y se reparten por toda Europa según sus intereses y necesidades. No es que sea algo ilegal, pero conviene que esté vigilado ahora que se ha descubierto. Podrían acudir homófobos para intentar sellar el mueble”, explica un agente local. Los habitantes de San Gimignano ven en el armario un filón comercial y una excusa para atraer el turismo.

La Policía no descarta la existencia de más armarios en Italia o en cualquier otro punto del planeta. “Para descubrirlos es necesario ir siguiendo a los homosexuales de manera intensa, entrevistándoles en profundidad para tirar del hilo aunque no les guste hablar del tema y averigüar cuándo y dónde salieron exactamente del armario. A mí, sinceramente, no me pagan para esto” confiesa el agente italiano.

San Gimignano ha empezado a recibir las visitas de periodistas y curiosos pero también de algunos homosexuales que se han cansado de llevar “este tipo de vida” y pretenden volver a entrar en el armario aunque ello suponga reprimir sus legítimas pulsiones sexuales. “Trabajo sólo para pagar la pensión de mi ex mujer y encima a mi novio le ha dado por escuchar todo el santo día a Elton John. Prefiero mi vida de antes” declaraba esta mañana uno de los arrepentidos al tiempo que intentaba entrar sin éxito en el armario. “No para de salir gente, me tienen hasta el coño esas locazas”, insistía.