Ayer cerró sus puertas temporalmente el restaurante Armandia de Madrid tras descubrirse que en el acuario del comedor principal los peces montaban orgías. “Últimamente nos llamaba mucha gente interesada en reservar la mesa que hay justo delante de los peces. Se ve que unos clientes se dieron cuenta de lo que ocurría y en vez de avisarnos recomendaron el sitio a amigos y conocidos” se lamenta Adrián Luque, dueño del establecimiento. “Es un restaurante familiar, discreto, y no toleramos esos espectáculos. Creemos que todo esto lo motivó una anguila rara que se metía donde no debía”, reconoce Luque.

Los responsables del local vaciarán el acuario y trasladarán los peces “a algún estanque de Chueca o a una clínica veterinaria que se vea capaz de reeducarlos”. También piden la retirada de cuatro vídeos hechos con el móvil y colgados en Internet en los que se aprecia a los animales chupándose entre ellos y acariciándose las huevas. “El colmo es que han añadido a las imágenes música romántica de los años ochenta, como si esto fuera cosa de risa” explica Adrián Luque, que asegura que “ninguno de los peces del acuario ha servido para elaborar platos del restaurante porque, afortunadamente, estaban allí sólo para decorar”.

No es la primera vez que el gremio de la restauración se ve implicado en un asunto relacionado con el sexo animal. Hace dos años, un bar de Albacete tuvo que cerrar sus puertas y pasar varias inspecciones de Sanidad tras descubrirse a un perro frotándose contra una tarta de Santiago.