El aterrizaje de un OVNI en Madrid ha provocado esta tarde un importante caos circulatorio que ha obligado a las autoridades a intervenir con contundencia. “Como si el tráfico no estuviera lo bastante jodido, ahora vienen de fuera a complicarlo todo y, encima, aparcando como les da la gana”, ha declarado el dueño de un almacén en cuya entrada estacionó el aparato extraterrestre. Varios transeúntes se han parado a observar el artefacto y han complicado aún más la situación hasta que, finalmente, cinco agentes de la Policía han aporreado la carcasa metálica del OVNI obligándolo a ascender y a perderse en el horizonte envuelto en una luminosa columna de humo.

Mientras se elevaba para regresar al lugar de donde venía, el OVNI ha ido recibiendo toda clase de insultos. Muchos automovilistas han tocado el claxon con insistencia gritando a los extraterrestres que se volvieran a su casa. “Hay gente que va por el mundo sin pensar en los demás, como si el universo entero fuera suyo. Como saben que no les llegará la multa a casa, tanto les da. Y si me viene un camión con mercancía y no la puedo descargar, tengo que joderme” protestaba aún el dueño del almacén.

Numerosos expertos en avistamientos de OVNIs han lamentado el trato que han recibido los visitantes, asegurando que “es una muestra de que nuestra actitud ante el turismo es nefasta y de que nuestro interés por lo que ocurre más allá de nuestro planeta, e incluso más allá de nuestra propia calle, es completamente nulo”, en palabras de la astróloga Mayra Oscureile. “Podríamos haber entablado un diálogo con ellos, que por supuesto no tienen por qué conocer nuestros códigos de circulación. En vez de esto, hemos recurrido a la fuerza. Luego no pidamos clemencia si regresan con sed de venganza”, ha advertido Oscureile.

No es la primera vez que un automóvil extraño colapsa el centro madrileño. “Hace tres meses un Seat Panda muy raro la armó en Cibeles. Llevaba una pegatina vieja de los Power Rangers”, explica un agente de tráfico.