Efectuada la liberación del atunero “Alakrana”, y tras 50 días de cautiverio en el océano, uno de los tripulantes del buque, Antonio Marín, regresó a casa cansado pero satisfecho al reencontrarse con su familia. Sin embargo, cuando entró en su domicilio no se sintió reconfortado. “Subíamos la escalera y poco antes de llegar a la puerta ya oímos a Pablo Motos haciendo chistecillos. Antonio empezó a despotricar y, una vez en casa, se sentó en el sofá, hizo un poco de zapping y vio que no echaban nada que valiese la pena” explica la esposa del marinero liberado.

Víctima de la tensión acumulada, Marín se alzó colérico cuando en “El hormiguero” entonaron la canción “Vete a dormir” y estampó el mando a distancia contra el televisor. “Juro que al ver otra vez a ese gilipollas quise regresar de nuevo al Océano Índico. Ojalá le diera por invitar a unos piratas de Somalia a ese programa infantil que tiene y jugaran un ratito a la ruleta rusa. Eso sí me gustaría, siempre que callara la boca”, declara Marín.

“Antonio ha tenido que controlar sus emociones durante muchos días y Pablo Motos ha actuado como detonante para su desahogo. Eso no es necesariamente malo siempre que se trate de una reacción puntual y catártica” explica la psicóloga Rosa Humera, especialista en estrés postraumático.

Lamentablemente, y lejos de tranquilizarse, el marinero volvió a encolerizarse cuando vio unos peluches de Trancas y Barrancas, los célebres personajes del programa de Cuatro. “Le dije de salir a tomar el aire para que se olvidara de Motos y todo iba perfecto. Pero entramos en El Corte Inglés y vio los muñecos” explica la mujer de Marín, que consiguió calmar a su marido después de que éste aporreara a los peluches contra el suelo gritando “Culo o codo”, en referencia a una broma recurrente de “El hormiguero”.

Marín se encuentra más tranquilo en estos momentos, aunque se le ha recomendado que siga un tratamiento psicológico para recuperarse tras la terrible experiencia vivida.