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Un directivo delega en su hijo de seis años el despido de todo un departamento

LOS EMPLEADOS NO HAN PODIDO RECLAMARLE NADA

Echar a la calle a 34 trabajadores de una tacada no es un trago agradable para nadie. Son muchos los gerentes que recurren a faxes, memorandos y llamadas telefónicas para comunicar con frialdad que no renovarán contratos o que la empresa se ve obligada a prescindir de sus trabajadores. Ante la necesidad de despedir a un departamento al completo, el empresario manchego José Danio ha echado mano de su hijo Raúl, de seis años, pidiéndole que escoja él mismo el departamento del que hay que prescindir y que comunique la decisión a los empleados.

El departamento «agraciado» ha sido el de ventas por el simple motivo de que una de las comerciales ha llamado la atención de la criatura al exhibir un cesto lleno de caramelos en su mesa de trabajo. «Nos vemos obligados a haced decodtes de pedsonal y este depadtamento es el menod pdoductivo con galletas», ha sentenciado el pequeño Raúl mientras se comía los caramelos que le ofrecían. Todos los trabajadores han entendido ipso-facto que estaban siendo despedidos, aunque lo de «con galletas» sigue siendo un enigma a estas horas y se cree que se trata de una aportación improvisada del niño a un discurso que su padre le habría hecho aprender previamente.

José Danio no ha respondido a las llamadas de teléfono de sus trabajadores, aunque mediante un e-mail ha ordenado que se hiciera caso de todo lo que dijera su hijo.

La mayoría de empleados ha montado en cólera y alguno incluso ha intentado obligar al niño a firmar algunos cheques. El sector femenino de la plantilla, por el contrario, no ha sido capaz de enfadarse y muchas mujeres han optado por preguntarle al crío cuántos años tiene, haciéndole repetir una y otra vez la palabra «finiquito», lo cual ha calmado los ánimos de todos. Luego le han hecho sentarse en la mesa de su padre y le han pedido que lo imitara.

«Es una ricura de niño, con sus gafitas y su corbata. Si todos los empresarios de este país fueran como Raúl otro gallo cantaría. No veas lo gracioso que estaba dictando memorandos y explicándonos los motivos del despido» dice Puri Roldán, ex-subdirectora de proyectos del departamento, madre de dos hijos y embarazada de otro. No demandará a la empresa por despido improcedente porque no es «una desalmada».

Aunque a última hora de la mañana ya eran pocos los que seguían enojados por el despido, muchos creen que José Danio ha utilizado a su hijo cobarde e ilegítimamente. Danio se defiende arguyendo que suele contar con él habitualmente a la hora de enviar mensajes. «Mi mujer y yo nos llevamos fatal y siempre recurrimos a él para no tener que dirigirnos la palabra directamente. Ya sabe: ‘Díle a tu madre que ya he cenado, no quería arriesgarme otra vez a probar su bazofia’. Y ella entonces le contesta: ‘Díle a tu padre que yo también vengo servida hoy’. Y el chaval va corriendo de un lado a otro del comedor para repetirlo, aunque no esperamos a que nos los diga porque ya nos hemos oído el uno al otro. Es cómico, según se mire».

Raúl ha pasado el resto del día atendiendo a la prensa especializada, concretamente a los periodistas de «Cinco Días» y «Emprendedor», interesados en saber por qué una empresa deficitaria despide fulminantemente al departamento de ventas.

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