La Academia Sueca ha decidido otorgar el premio Nobel de Literatura de este año a una poetisa a la que no conoce nadie que no haya coincidido con ella en el barrio o en la escuela del sitio lejano en el que vive. “Con los escritores pasa como con los vinos: cuanto más raro sea el nombre y menos gente lo conozca, más bueno y exclusivo le parece a todo el mundo” ha reconocido Peter Englund, secretario de la Academia Sueca, que ha añadido que el título de una de las obras de la premiada, “El hombre es un gran faisán en el mundo”, llamó su atención enseguida: “Pensé que era una chaladura y que me molaba la tía rara esa”.

Numerosos periodistas perdieron toda la mañana de ayer buscando fotografías de la galardonada, Herta Müller, en Google. “Es que la tía es tan rara que no tiene ni Facebook, hay que joderse con la poetisa” explica Borja Hermoso, responsable de la sección de cultura de El País. “Por suerte se me ocurrió llamar a los suecos para que me dijeran algo de ella. Y enseguida enviaron un e-mail que tendrían ya preparado en el que recomendaban que alabáramos su capacidad para describir ‘el paisaje de los desposeídos’. Y eso hicimos, pusimos lo de los desposeídos y a cascarla”.

Sin desmerecer la valía de Müller “al menos hasta que la hayamos leído y tal”, la ministra española de Cultura, Ángeles González-Sinde, ha criticado “cierta tendencia de esos suecos a decantarse por autores poco conocidos fuera de sus casas, de esos que te dicen el nombre y tienen que repetírtelo porque no tienes ni puta idea. Y este año ya se han superado eligiendo a una alemana-rumana. Cágate lorito”. La ministra ha reconocido, eso sí, que “yo también soy una tía bastante rara y mira, me hicieron ministra”.

Contra las críticas, los responsables de la Academia Sueca alegan que “si se lo diéramos a la de Harry Potter todos dirían igualmente que vaya mierda. Así que, ya que se van a quejar, al menos pillamos a una desconocida que sólo por ver la cara de susto que se le queda ya vale la pena”, ha afirmado Peter Englund.