"¿Dónde venden ese souvenir del cartel?", preguntaba una señora todo el tiempo.
Las dos trágicas muertes no han hecho desfallecer el espíritu del resto de la comitiva. “Es normal tener algunas bajas en cada excursión pero hay que mirar adelante porque, si no, no viviríamos”, decía una señora al ser preguntada por el tema. “Además les olvidaremos en seguida. No porque nos cayeran mal, sino por la cosa esa del alféizar o alféimer o como se llame”.

Muchos de los ancianos se unieron a la marcha zombie organizada ayer por la tarde pensando que era una procesión de Semana Santa. Numerosos jóvenes creyeron que su presencia había sido orquestada por los organizadores: “Qué mala leche llenar esto de viejos, con todas esas carnes colgando. No sé por qué me disfracé, contra ellos no se puede competir” declaró un fiel seguidor del festival.

“Se meten en todas partes tengan entradas o no, yo me he tenido que quedar fuera de un montón de pases porque juegan al rollo de ‘Soy una persona mayor y he vivido una guerra y me canso de estar de pie’, así que todo el mundo les deja pasar y los demás nos quedamos fuera”, explicaba un periodista. “Además pegan unos codazos tremendos para hacerse fotos con las estrellas, y eso que ni las conocen ni les gustan las películas”.

Finalmente, la organización del certamen ha comunicado que desalojará a los ancianos esta tarde. “Vamos a organizar una paella popular en las afueras del pueblo. La comida gratis los atraerá y, entonces, quizá tengamos una oportunidad para subirlos a los autocares y mandarles de vuelta a sus casas o a Benidorm o a donde sea” explica Jordi Sánchez, uno de los responsables del festival que está convencido de que la estrategia funcionará “porque estoy harto de hacer cosas parecidas con mi suegra”.