Tras numerosas peticiones, Fisher-Price finalmente ha accedido a retirar del mercado el juguete estrella de la próxima campaña navideña: una trituradora industrial de carne pensada para niños de entre 12 y 36 meses. El motivo de las quejas fueron las irregularidades en la cumplimentación de unos formularios que certifican que durante la fabricación del producto los trabajadores han usado guantes protectores para las cuchillas.

La trituradora industrial de juguete -que funciona de verdad y puede picar 10 kilos de carne por minuto en seis texturas diferentes- se vende acompañada de diversas cuchillas de regalo, aunque pueden adquirirse más packs por separado. “La idea del juguete es que el niño desarrolle las destrezas motoras básicas. La picadora Fisher-Price permite que el bebé experimente la alegría de picar carne, con teclas coloridas fáciles de tocar que producen sonidos encantadores que embelesarán al niño y permitirán a su madre hacer hamburguesas para cenar con facilidad”, rezan las instrucciones del aparato.

“El juego contiene cuchillas muy afiladas y en su interior incluye un ‘cuchillo parlanchín’ enorme de carnicero que, pese a tener dibujada una cara sonriente en el mango, funciona como los profesionales” explica el presidente del sindicato de la fábrica. “Todo ello hace que la fabricación de este producto deba reunir las máximas garantías para los trabajadores y no nos consta que éstos hayan llevado guantes protectores. No ha sucedido, pero podría haber ocurrido una desgracia si uno de los hombres y mujeres que ha fabricado esto llega a rebanarse un dedo o a introducir un brazo accidentalmente en la picadora. Pedir la retirada de un producto por una irregularidad administrativa puede parecer exagerado, pero detrás se esconden graves problemas de seguridad laboral que no debemos omitir”.

Por su parte, el director en España de Fisher-Price prefiere obviar las irregularidades en la fabricación y centrarse en las ventajas educativas del juguete: “Es muy completo porque no sólo desarrolla los sentidos sino que aboca a los niños al destete, a abandonar los potitos para que empiecen a decantarse por los bistecs tártaros, las morcillas y las chistorras. Todo carne picada, claro, porque son niños muy pequeños para masticar entrecots y no queremos que ninguno pueda atragantarse con comida”. La compañía confía en que, una vez superadas las trabas administrativas, el juguete pueda volver a salir a la venta. También insiste en sus ventajas:

– Explorar las actividades con las manos y colocar la carne en el dispensador, evitando la acción picadora de las cuchillas, mejora la coordinación entre los ojos y las manos y otras destrezas motoras finas.

– Fomenta la curiosidad por la industria cárnica.

– Presionar los pedazos de carne para que entren en la picadora y observar cómo caen en forma de picadillo ayuda a que el bebé aprenda el concepto de causa y efecto y se pregunte por la futilidad de la vida.