Aprovechando la celebración del Día de la Hispanidad, el ministro de Industria Miguel Sebastián ha difundido los resultados de un estudio que asegura que la bandera española se vende más que el iPhone, el célebre teléfono móvil que ha arrasado en todo el mundo.

Sebastián ha reconocido que se trata de un dato sorprendente pero también ha argumentado que “en términos de marketing, los colores de nuestra bandera atraen mucho más que el negro de un teléfono móvil” y ha asegurado que “cuando un español siente la llamada de España, no es el móvil lo que suena”. El ministro ha destacado además la versatilidad de la insignia rojigualda, “que pesa poco, se puede doblar, envía mensajes clarísimos y permite españolear sin límite de tiempo y sin depender de una operadora”.

Tras conocerse los resultados del estudio encargado por el Ministerio de Industria, Apple España ha difundido un comunicado en el que adelanta el próximo lanzamiento “de una nueva versión del iPhone basada en la tecnología del trapo y que podrá, entre otras cosas, ondear al viento”.

Las operadoras de telefonía tampoco han tardado en reaccionar. Telefónica Móviles ha revelado su intención de negociar la exclusividad de la bandera española con el Gobierno, aunque se trata de una posibilidad remota siendo el estandarte rojigualdo un bien de primera necesidad entre la población.

“Yo es que nunca entendí esa fiebre del iPhone. Mi bandera, que compré en el año setenta y tres, ha sido táctil de toda la vida, me ha permitido conectar inmediatamente con todos mis amigos y además es libre. Es cierto que no tiene Internet, pero es que yo cuando me conecto me dedico básicamente a buscar fotografías de españoles con la bandera de España” afirma Juan Sancho, que agita su bandera “sin miedo a que se me caiga al suelo y se joda la patria”.