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Interrumpe una operación a vida o muerte porque había que fregar

ALEGA QUE LA SANGRE SECA NO HAY QUIEN LA QUITE

Amaya en plena faena.
La señora de la limpieza, Amaya González, de 35 años, parece no entender el revuelo que ha provocado su conducta, que casi termina con la vida del paciente. «A ver, la sangre es como una bandeja de horno, o le metes mano pronto o se seca y no la quitas ni con KH7», argumenta. «Y me da igual si ese señor está mal del corazón o lo que sea porque lo he visto y es un gordo, así que seguro que se lo ha buscado él mismo. Y yo tenía que trabajar. En cambio él está así porque ha hecho cosas que no debía. Como comer». Mientras se excusa, Amaya no deja de pasar una bayeta húmeda por todo el instrumental médico del quirófano. «Está lleno de recovecos y de tonterías», va diciendo.

El personal del hospital acusa a Amaya de ser como el popular doctor House «pero sin la cojera y con tetas y una fregona en la mano», dice una enfermera. «Siempre dice cosas impertinentes y a veces incluso intenta diagnosticar a la gente a la ligera y sin ningún cuidado», explica uno de los médicos. «Encima se suele inventar los nombres de las enfermedades diciendo cosas como ‘Degeneración de Fairy’, ‘Pelambritis crónica’, ‘Criticardia Lamberdis’ o ‘Pezón mucoso’. Y luego los pacientes vienen exigiendo tratamientos que ella les ha recomendado».

Al parecer, la dirección del centro ha intentado despedir a Amaya en múltiples ocasiones, pero nunca se consigue que firme la dimisión porque se va corriendo asegurando que tiene vómitos que limpiar en la sala de quimioterapia.

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