Jaime Salazar con su quiminova satánico.
La investigación científica en España está seriamente amenazada por la crisis. El presupuesto del año que viene implica una reducción considerable de los fondos destinados a financiar proyectos, becas y contratos de investigadores. Desde que la noticia se hizo pública hace poco más de una semana, la comunidad científica ha ido buscando refugio en la magia y otras disciplinas milenarias que no requieren tanta inversión.

Cristina Garmendia, Ministra de Ciencia e Innovación, dice que el recorte presupuestario es un síntoma inequívoco de progreso. “Si es que ya está todo hecho. ¿Qué podrían hacer a estas alturas? ¿Inventar otra vez la vacuna de la varicela?”. Según la ministra, ya sabemos que la Tierra no es el centro del Universo, que venimos del mono “y que hay unas cosas que se llaman agujeros negros que no sirven para nada”, por lo que seguir invirtiendo en ciencia no parece adecuado: “¿Qué más queremos saber? Porque esto último que es tan nuevo, lo de los agujeros negros, ya me dirás para qué sirve, para nada. Lo siento por los científicos pero esto de jugar con ratitas no es prioritario ahora. Y los médicos, hombre, ahora que hemos descubierto esto de la homeopatía pues ya veremos si permitimos que sigan pegándose la vida padre”.

La comunidad médica ha respondido a estas declaraciones advirtiendo que a partir de ahora se reducirá la investigación de tratamientos a la mitad, lo que provocará que también curen a medias. “Y lo que sobre del día, pues ale, a tomar cañas”, declara un investigador del Centro de Investigación contra el Cáncer.

Sin embargo, muchos químicos, físicos e ingenieros han abandonado todos sus proyectos actuales para intentar convertir el plomo en oro y no tener que depender, así, de las ayudas ministeriales. “La investigación cuantitativa, la observación, la contrastación de hipótesis… todo eso era un rollo que nos nos dejaba estudiar cosas realmente interesantes como la posibilidad, quizá no tan lejana, de convertir la orina en whisky” dice Jaime Salazar, profesor de química de la Universitat Politècnica de Catalunya. “Aunque ahora tengamos que usar juegos de química para investigar, el recorte de gastos nos ha abierto los ojos. Y como consiga convertir la orina en whisky me voy a forrar y ya no necesitaré esas estúpidas subvenciones que lo único que hacen es convertirnos en esclavos del Gobierno y el Capital y ponen ataduras a la ciencia. Ahora podremos dedicarnos a estudiar lo que queramos, como la clonación, el origen del Universo o Satán”.

El plan de este científico, una vez consiga convertir la orina en whisky, es ahorrar lo suficiente como para clonar hámsters gigantes y convertirse, gracias a su ejército de roedores, en el amo del mundo. “En el amo del mundo pero sin acritud, ¿eh?” aclara al tiempo que suelta una ensordecedora carcajada.