Siguiendo una estética de “lujo austero”, los uniformes son de la marca Emidio Tucci y han sido diseñados con esmero. Presentan telas flexibles y resistentes para que los pobres puedan estar agachados durante mucho tiempo sin que haya desgarros y tienen dobles costuras para soportar los tirones a los que se ven sometidas las ropas de los vagabundos cuando éstos se involucran en peleas entre ellos. Llegó incluso a valorarse la posibilidad de coser unas rodilleras en el pantalón para hacer más llevadera la difícil tarea de estar arrodillados durante horas con la mano extendida. “Pero tampoco queremos frustrarles dándoles el trabajo todo hecho, hay que dejar que ellos hagan lo suyo también”, dijo el alcalde.

Además de los uniformes, se prevén otras medidas para dar mejor imagen a los vagabundos y marginados. A los heroinómanos, por ejemplo, se les proporcionará droga en spray en un envase similar al dosificador que usan los asmáticos. “Que acaben con su vida si quieren pero sin ensuciar el suelo, que es de todos”, explicó Gallardón. “No vamos a escatimar recursos para tener a los mejores pobres del mundo. Si hace falta ponerles un coche de empresa a cada uno lo haremos. No sé para qué lo iban a usar ni dónde iban a aparcar, pero vaya, la opción está ahí y es viable”.

La Policía empezará mañana a hacer redadas para recoger el máximo número de pobres posible y tomarles medidas. Los trajes les serán entregados en unas semanas. Se espera, con todo, que la campaña navideña de este año sea más elegante que nunca.

Aunque este periódico intentó recoger ayer la opinión de los mendigos, sólo uno de ellos tuvo a bien contestar asegurando que si lo único que hacen es vestirlos de traje pero les dejan seguir bebiendo y robando, van a parecer todos políticos. “Paso de que me confundan con uno. Quizá hasta dejo la bebida, busco un trabajo honrado y me reconcilio con mis hijos, que hace veinte años que no sé nada de ellos”, apuntó.

El Ayuntamiento también instalará un viejo ordenador con Office 97 y una impresora en la Plaza Real para que los pobres puedan imprimir sus carteles tras revisar el texto con el corrector ortográfico.