Antonio Mendietas, de cuarenta años, fue uno de los primeros españoles en adquirir una peluca para el vientre. «Ahora ya tengo tres. A veces monto barbacoas en la terraza para los amigos y me gusta quitarme la camiseta, pero ahora con un complemento como la peluca no queda tan informal y nos sentimos todos más cómodos. Dibujamos una cara con un rotulador para reirnos un poco también, y muevo con las manos el ombligo para simular que habla. Lo uso para imitar a mi mujer porque me compré una peluca muy parecida a su peinado. Nos reímos todos muchísimo. Excepto mi mujer, claro». Antonio tiene la intención de adquirir una peluca de pelo muy largo para que le tape los genitales y prescindir así de las bermudas.
Se ponen de moda las pelucas para barrigas grandes
Ya no es necesario meter el vientre para dentro
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