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El Gobierno despedirá a algunos españoles para ahorrar costes

SE LES PAGARÁ 45 DÍAS POR AÑO ESPAÑOLEADO

Salgado muestra "lo delgaditos que son los Presupuestos este año".
La ministra de Economía Elena Salgado acudió ayer al Congreso con los Presupuestos para 2010 y, también, dispuesta a presentar algunas medidas previstas para «corregir el déficit del Estado gracias a un recorte sin precedentes del gasto». La ministra y vicepresidenta segunda explicó que «nos hemos dado cuenta de que quizá no son necesarios tantos españoles» y que, por mucho que se paguen impuestos, el gasto que cada ciudadano representa para el conjunto de la sociedad «es una pasada y, total, luego hay gente que tampoco sabes muy bien qué hace aquí».

Como ejemplo para justificar la posibilidad de «retirar la españolidad» a algunas personas, ha citado a «esos chicos que están en los semáforos haciendo malabares o los homeópatas». La propuesta ha levantado polémica porque no se han concretado los criterios por los que se regirán los despidos. «Despedir a alguien es duro, no siempre justo, pero sin duda sería irresponsable no afrontar la cruda realidad. No vamos a despedir a gente que lleva treinta años españoleando, tampoco a los cojos que llevan esos zapatos ortopédicos con la suela muy gorda ni por supuesto a los funcionarios, con los que ya nos comprometimos», aclaró la ministra.

Ante las duras críticas de la oposición, lanzadas con especial indignación desde las filas de Izquierda Unida, Salgado ha replicado que «ustedes los comunistas son buena gente pero tienen que entender que ser español no sale gratis». Cuando la ministra ha insinuado que podría despedirse «a los que acaban de llegar, como suele ocurrir en las grandes empresas», la portavoz de los populares Soraya Sáenz de Santamaría ha preguntado si «la intención del Gobierno es dejar el país sin ‘bebesitos’ sólo porque el despido sale más barato». Salgado ha aclarado que «a mí los bebés me gustan mucho» y ha enseñado una fotografía de cuando su hija tenía tres años. Tras contar algunas anécdotas sobre lo difícil que fue el periodo de lactancia, ha retomado la cuestión de los despidos para reconocer que «los bebés seguirán siendo monos aunque ya no sean españoles, pero ya veremos a quién despedimos, no adelantemos acontecimientos». Sáenz de Santamaría ha insistido en que «medidas como ésta pueden fomentar un abrupto descenso de la natalidad en España», pero la ministra ha asegurado que esta teoría es falsa porque siempre habrá mujeres que se queden embarazadas «porque a todo el mundo le gusta el mambo, tú ya me entiendes».

Los calvos y los que pronuncian mal las eses, en el punto de mira.

Aunque la vicepresidenta segunda ha precisado que se creará un comité de recursos humanos para llevar adelante los despidos «con la toda la sensibilidad posible», ha planteado la posibilidad de «cuestionar la permanencia en España de tantos calvos y de gente que hace cosas tontas como pronunciar mal las eses, a no ser que quieran pagar una cuota que nos compense a todos». Mariano Rajoy ha afirmado que «esto de las eses es especialmente cruel y gratuito» y ha preguntado si «los socialistas piensan ahora que hay que recuperar prácticas filonazis como la eugenesia». Salgado, visiblemente molesta, ha asegurado que «no se trata de si se llaman Eugenia o Pepito, despediremos a quien tengamos que despedir se llame como se llame».

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