El Parlamento de Andalucía ha aprobado una iniciativa pionera en España para que el Servicio Andaluz de Salud (SAS) distribuya crack a los enfermos de cáncer y en casos incipientes de Parkinson. Se ha demostrado que el consumo de crack puede paliar el dolor y las molestias producidos por determinadas enfermedades, entre ellas el cáncer y el Parkinson, y que disminuye considerablemente los efectos secundarios de la quimioterapia, entre otros.

La iniciativa se basa en los estudios publicados por Dork Science Magazine y Medical Entertainment, según los cuales el consumo moderado de crack no sólo no es tan perjudicial como se creía, sino que puede aumentar el umbral del dolor, siendo un excelente coadyuvante de los tratamientos convencionales. “Lo malo del crack es el consumo excesivo, como el vino”, explica el doctor Fritzman, “y el precio, claro”.

Se descarta de momento proporcionar mujeres desnudas.

Por otro lado, se ha demostrado en numerosos experimentos que fumar una pipa por las mañanas produce una cierta euforia que contrarresta la tristeza inicial causada por el hecho de padecer una enfermedad grave. Si se fuma rodeado de mujeres desnudas sus efectos son más rápidos y duraderos, aunque la Junta de Andalucía por el momento no contempla la posibilidad de facilitar prostitutas ni siquiera con receta.

Andalucía demuestra una vez más que es una de las comunidades más avanzadas del Estado en temas sociales y sanitarios, como ya hizo hace diez años al introducir en el catálogo de prestaciones sanitarias las intervenciones de transexualidad. Sin embargo, ante el alud de demandas producido desde que se hizo pública la iniciativa, el SAS recuerda que la distribución de pipas de crack sólo se facilitará entre aquellos enfermos a los que les sea prescrito por un médico profesional, y tranquiliza: “habrá para todos”.