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Le venden un OVNI que no arranca

LO QUERÍA PARA HACER REPARTOS

Los tiempos de crisis agudizan el ingenio y la nueva coyuntura económica ha reavivado la ancestral picaresca española. Eso debe de estar pensando el joven Nando Semprún, que hace unos días adquirió un flamante objeto volador no identificado (OVNI) de segunda mano. “Lo quería para hacer repartos. El novio de mi hermana tiene una furgoneta y me dijo que en la empresa donde trabajaba a veces había curro”. El joven buscó entre las ofertas de vehículos de segunda mano hasta que dio con el que encajaba con sus necesidades. “Estaba bastante bien de chapa. Me pedían doce mil más los papeles del cambio de nombre y me pareció carillo. Pero mi churri le echó un vistazo y le gustó”. Lo que gustó a la novia del bueno de Nando es que el OVNI tuviera la parte posterior totalmente tapizada. “La de domingos por la tarde que me he pasado en el asiento de atrás del 205 de mi padre, con las ventanas tapadas con toallas. Ahora tendría un sitio guapo, con espacio, confort y tal. Que me pudiera hacer una ‘mamaíta’ sin haber de tener el culo en la cara todo el rato”.

El joven Semprún pago el OVNI mediante una transferencia y fue a buscarlo en el lugar pactado, un descampado en las afueras de Tarragona. Allí estaba su flamante nave espacial, con sus tres patas metálicas y su portezuela para acceder al interior. “Me habían dado dos juegos de llaves: las llaves del contacto, las del maletero y una tercera que era del garaje, pero que me dijeron que, como estaba en otro planeta, que la podía tirar”. Pero pronto la ilusión de Nando se vio frustrada. “Metí la llave, le di al contacto pero aquello no arrancaba. Le estuve dando hasta que me cargué la batería. Entonces llamé a mi cuñado”. Nando y su cuñado conectaron la batería de la furgoneta a la del OVNI. “Eran de una marca que yo no había visto nunca. De esas que no encuentras ni en Andorra”. No tuvieron éxito.

Después de algunas horas intentando arrancar el supuesto artefacto volador, Nando tuvo que reconocer que le habían estafado. “Me jode porque me molaba mucho volar. Iba a hacer repartos en mi propio OVNI. Quería establecerme por mi cuenta”. El padre de Nando es algo más severo. “Ese chaval es ‘tontolculo’. Creo que le pegué demasiado en la cabeza siendo chico y ahora no rige. Yo le dije que no se comprara un OVNI, que no salían buenos. Que se comprara una churrería, que para el caso de tirarse a su chavala le servía igual. Y, además, churros se van a comer siempre”.

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