Si hace unos años solían ser las campañas de la marca italiana Benetton las que provocaban escándalo en sectores eclesiásticos, ahora es la misma Iglesia la que se ha visto en el ojo del huracán al ser acusada de fomentar el uso de la violencia por culpa de un muy contundente eslogan. “Dale una hostia” es el lema de una campaña publicitaria destinada a los jóvenes para estimular en ellos la vocación sacerdotal.

“Debemos llegar a un sector de la población que vive asediado por mensajes muy sugestivos y si queremos ser eficaces debemos sorprender”, declara el padre Salmerón, director para España de la campaña. “Pedimos a la agencia de publicidad que se esforzara en hablar el mismo idioma que la gente de la calle. No queremos seminaristas pijillos y con gafitas. A la juventud de las parroquias ya la tenemos asegurada. Lo que buscamos son chavales con agallas, tipos a los que podamos enviar al Tercer Mundo donde, si conviene, se puedan partir la cara por Jesucristo Nuestro Salvador”.

“Se trata de una campaña basada en hechos reales. Cuando era pequeño, por un motivo u otro, siempre acababa llevándome una hostia –explica a El Mundo Today Xenxo Arosa, el joven publicista gallego creador de la campaña–. Me daban siempre por activa o por pasiva y me ha quedado una nostalgia infantil por la buena hostia bien dada. Para mí, dar o recibir hostias es algo natural, espontáneo. No sé donde está el problema. Luego está todo el rollo teológico, pero era un aspecto que, francamente, me la sudaba un huevo”.

Algunas organizaciones pacifistas y antirracistas han firmado una nota en la que piden que se retire la campaña. “Se está jugando con la ignorancia de la gente. Los jóvenes, sobre todo en barrios marginales donde los niveles educativos son ínfimos, no conocen la polisemia del vocablo y creen ingenuamente que ser sacerdote es repartir leña” –afirma un portavoz de la ONG Manos Cariñosas–. “No negamos que de vez en cuando, sobre todo en países irritablemente pobres, los cooperantes deban sacudir a alguien puntualmente, sobre todo a gente mayor que no entiende el inglés, pero lo que resulta escandaloso es que la Iglesia lo promocione. Aunque todos sabemos lo bien que te queda el cuerpo después de soltar un buen hostión”.