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Dona toda su sangre a la Cruz Roja

SE DESANGRÓ POR NO DECIR "BASTA"

Sainz, dándolo todo.
Higinio Sainz, murciano de 44 años, murió ayer al serle extraída toda su sangre en una unidad móvil de la Cruz Roja «porque no dijo ‘basta’ en ningún momento», asegura la enfermera que atendió al donante.

Carmen Tafallé, esposa del fallecido, denuncia a la organización y afirma que «siempre que íbamos a por el pan, las enfermeras nos miraban con cara de pena y decían ‘pobres niños, en los hospitales’. Al final mi esposo accedió a donar su sangre y esos chupópteros no sólo se la quitaron toda sino que siguen pidiendo más». Cruz Roja argumenta que la víctima «ya conocía los riesgos porque leyó un cartel que dice que donar sangre es donar vida».

La idea de que la organización solidaria utiliza la sangre que extrae de los ciudadanos «para vete a saber qué» ha calado hondo en Murcia, donde la población ha decidido interrumpir las donaciones hasta aclarar la situación.

Emma Castro, directora del Centro de Donación de Sangre, asegura que «todas las actividades se llevan a cabo siguiendo procedimientos estandarizados conforme a un sistema de gestión de la calidad certificado por AENOR según la norma ISO 9002», argumento que no ha impedido que algunos espontáneos hayan gritado «zorra vampira» al verla entrar en la unidad móvil donde tuvieron lugar los hechos.

Algunos sospechan que la sangre se usa para llenar gotas gigantes de plástico.
Algunos sospechan que la sangre se usa para llenar gotas gigantes de plástico.
«Yo entiendo que se necesita sangre y que es fundamental. Pero es que lo suyo es una obsesión. Eso que hacen de mirarte con ojitos de pena y decirte ‘pobres niños, en los hospitales’ es sospechoso. Mi marido llegó a sentirse muy culpable pensando en los pobres niños en los hospitales y quizá por eso se dejó desangrar. Luego, al final del día, les ves salir del autocar con las bolsas, que meten en otras bolsas, luego en otra más grande, y las ponen en el maletero de una furgoneta Kangoo para llevársela vaya usted a saber dónde. Con el cuerpo de mi marido allí, todo chupado, aún pedían más sangre y decían lo de ‘pobres niños, en los hospitales’. Si hay tantos niños en los hospitales que me los enseñen y entonces me lo creo. Pero ahora parece que estén montando una secta de dráculas» sostiene indignada Carmen Tafallé.

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