La Policía Nacional ha detenido esta mañana a nueve ciudadanos españoles y a tres mexicanos por apostar en peleas clandestinas de bebés que se estaban llevando a cabo en una guardería del barrio de Les Corts, en Barcelona. Los acusados defienden que la cosa nunca iba más allá de simples arañazos, lloros, vomitonas en el hombro ajeno y que casi siempre los enfrentamientos terminaban en empate por agotamiento “porque los bebés duermen muchas horas”. De hecho, una discusión sobre qué bebé se había dormido antes alertó a los vecinos, que llamaron a las autoridades.

“Planteada así, crudamente, como una pelea cuerpecito a cuerpecito, parece algo muy fuerte. Pero no lo es tanto. Cuando las madres se enseñan unas a otras a sus hijos, tengan la edad que tengan, ya hay un combate tácito. Incluso cuando se trata de ver cuál de ellos hace las caquitas más curiosas. Si los niños discuten, una tiende siempre a defender a su retoño. Y en el fondo esperan que el otro reciba una bronca y quede humillado. La novedad es simplemente que se hagan apuestas” declara la psicóloga infantil Josefina Albéniz, del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

Aunque ninguno de los bebés ha sufrido heridas graves en el transcurso de las peleas -exceptuando una leve irritación de las fosas nasales en una de las criaturas, resultado de una candela mal secada- sí ha llamado la atención la presencia de numerosas latas vacías de Red Bull en el recinto. Los acusados niegan rotundamente que los niños ingirieran sustancias excitantes, pero los propios agentes han podido comprobar que algunos de los bebés miraban con deseo los envases, como pidiendo más.