La fachada de la exposición.

La fachada de la exposición.

En una época en la que pocos pensadores se ponían a reflexionar sobre la esencia de lo femenino, Eduardo Berrudo dedicó todos sus esfuerzos a buscar estrategias intelectuales para evitar la discriminación sistemática de la mujer, empezando por el lenguaje.

“Él quería democratizar el sexo femenino y el sexo en general como si fueran un proceso natural más. Fue un precursor. Entendía que, mientras había términos cariñosos y familiares para el pene, no sucedía así en el caso de la vagina” explica Beatriz Collado, comisaria de la exposición y principal investigadora de la obra de Berrudo.

“Buscaba algo contundente y poderoso. Pero también sencillo y carente de soberbia. Democratizar la vagina, socializarla, hacerla accesible; eso es lo que pretendía. El término ‘chocho’ se sigue utilizando hoy en día. ¿Qué más pruebas necesitamos de que logró su cometido?”.

Pretendía democratizar la vagina, hacerla accesible

La exposición reproduce dibujos, esquemas, cróquis y pequeñas esculturas que Berrudo construía para estudiar los genitales femeninos. En las vitrinas de la muestra también pueden encontrarse algunas de las apasionadas cartas que el filólogo enviaba a sus mentores, explicándoles sus avances y solicitándoles dinero para proseguir su investigación: “hoy he estado en el mercado. Creo que los vegetales representan a la mujer como ninguna otra cosa. El sabor y la forma de muchos de ellos son puramente femeninos, pero términos como ‘berenjena’, ‘alcachofa’ o ‘brócoli’ carecen de la sonoridad que busco. Son largos y farragosos. Absolutamente inútiles. ¿Acaso serviría de algo sustituir ‘vagina’ por ‘achicoria’? ¿No sería un esfuerzo inútil? No serviría para acercar el sexo femenino a los hombres. Me resulta ridículo imaginar a un hombre entrando en una habitación en la que se encontrara una mujer -quizá tocando el piano o cosiendo unos guantes, en fin, abandonada a las labores femeninas- y diciéndole a ésta: ‘huele a achicoria aquí. A achicoria fresca’. Provocaría ambigüedades incómodas. Carece de humor, cercanía y humanidad. Apuntarlo todo. Seguir buscando. Estoy dejando la salud pero las mujeres, las de hoy y las del futuro, lo merecen. ¿Puedes enviarme más dinero para putas?”.

Finalmente, el 10 de agosto de 1921, publicó un artículo donde explicaba las virtudes del término que había inventado. “Es versátil, sencillo, traerá no pocas satisfacciones a mujeres y hombres. Pueden derivarse verbos y adjetivos: chochear, chochera, enchochado…” decía en referencia a su invención.

En el artículo también se sugerían denominaciones para otros elementos de la sexualidad femenina a modo de “posibles vías de investigación”, aunque nadie recogió el testigo:

Menstruación: sopichocho, tumbapichas.
Clítoris: chichinabo, chochofumeiro.

La exposición podrá visitarse en el Museu d’Història de Catalunya hasta el 15 de julio.