Jofre Juneda, natural de Palafolls (Barcelona), cogió ayer un tren en dirección a La Tour de Carol pero con la intención de bajarse en Planoles, un poco antes de que el convoy se adentrara en territorio francés. El joven independentista catalán, sin embargo, cayó preso de un profundo sueño y no se despertó hasta llegar al destino final del tren, donde estalló en mil pedazos.

“Por un momento lo pensé. Le vi tan catalán, leyendo sus cosas en catalán, que pensé que se apearía en Cataluña. No me atreví a avisarle cuando dejamos atrás Puigcerdá y ahora me arrepiento. Aún tengo restos de sus greñas en toda la ropa” declara conmocionado un pasajero francés. La familia de la víctima, que acababa de cumplir los 24 años, está buscando una montaña muy catalana en la que esparcir las cenizas de Jofre, recuperadas por los bomberos tras la repentina deflagración. “No queremos que sea Montserrat porque es donde las esparce todo el mundo. Buscamos algo con menos connotación religiosa; quizá el peaje de Martorell, por donde pasaba siempre con el coche” explica su padre.

Josep Lluís Carod-Rovira, vicepresidente de la Generalitat, ha lamentado la pérdida del joven independentista y ha aprovechado para reflexionar sobre “la imperiosa necesidad de consolidar la presencia de Cataluña en el extranjero con el fin de que todo lo que hay fuera de Cataluña sea más catalán de lo que es ahora y nos sintamos más cómodos aunque como aquí no se esté en ningún sitio”.