“No es necesario terminar con la vida de los alumnos de los colegios en los que se han registrado casos de la nueva gripe” ha dicho la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, ante los enfermos detectados en varios centros de enseñanza de Madrid. Sin embargo, el Ministerio ha aprobado la propuesta de poner a los niños en cuarentena hasta que los médicos consideren que ya no son un peligro. Muchos padres creen que la medida es necesaria pero a todas luces insuficiente. Temen que, una vez terminado el periodo de cuarentena y sus hijos sean dados de alta, sigan contagiando la enfermedad, poniendo en peligro su salud. “Quiero a mi hijo, pero el riesgo que corremos dejando que propague esa peste es demasiado alto, aunque la posibilidad sea remota nos jugamos demasiado” decía uno de los padres que se manifestaba a favor de tratar a los infectados “sin dejarse llevar por sentimentalismos que puedan poner en peligro la vida de los demás”.

Por ahora, los niños afectados han sido desnudados y encerrados en un polideportivo de Leganés con varios ejemplares del libro “Teo coge la gripe”. Los menores no han colaborado con las autoridades durante su encierro, mostrándose “violentos y meones” y haciendo gala de una actitud negativa y poco razonable. “Sinceramente, yo no le eduqué para esto” ha dicho indignada una de las madres.

Los alumnos con síntomas sospechosos de padecer la gripe porcina se continuarán enviando también, con todas las precauciones, al polideportivo. “Es el protocolo que, a día de hoy, consideramos más razonable y eficaz. Parece desproporcionado, exagerado e innecesario acabar con la vida de los menores”. Sin embargo, ante la preocupación que muestra la mayoría de los padres, la ministra estaría de acuerdo con exterminar colegios enteros “pero sólo como medida preventiva, para que los padres estén tranquilos y siempre en caso de que parezca que los nuevos casos empiezan a descontrolarse”.

El Ministerio ha repartido un folleto en el que se informan de los síntomas que desarrollan los niños infectados:

– Mocos.
– Despiste, poca concentración y dispersión mental.
– Preguntas absurdas sobre temas concretos, incómodos y/o que no interesan a nadie.
– Predilección por los dulces y rechazo indiscriminado de los “productos de la huerta”.
– Afición por insertar el dedo en el ano y olerlo después.
– Tocarse los genitales.
– Querer repetir de postre.

Trinidad Jiménez ha hecho un llamamiento para que cualquier padre que note que uno de sus retoños desarrolla uno de esos síntomas envuelva a su hijo en “film transparente” y lo ponga en manos de las autoridades competentes para que sea “procesado” para la tranquilidad de todos.