Uno de los puntos álgidos de la grabación está fechado en agosto de 1942, días antes del histórico discurso al Congreso Nacional Indio. Aquellos días Gandhi estaba sometido a mucha presión. Maneke Sabha, por entonces una niña, recuerda perfectamente una de las broncas de su maestro durante una protesta pacífica.
“Estábamos bajo un sol abrasador, sentados de cuclillas y sin haber comido en mucho tiempo. Gandhi decía que aprovechaba el silencio para ‘meditar y pensar aforismos’, aunque muchos sospechábamos que se quedaba dormido en realidad. Alguien tosió y lo despertó, y tenía muy mal despertar”. En ese momento, “el de alma grande” estalló en un incontenible ataque de ira, generoso en insultos e imprecaciones. “Luego se dio cuenta de que había periodistas y se calmó un poco, pero todos sabíamos que la procesión iba por dentro” continúa Sabha.

Los herederos de Gandhi han intentado que las grabaciones no salgan a la luz, pero están en poder de la BBC y ya son de dominio público. En cualquier caso, los nietos del líder espiritual, aunque admiten que su abuelo tenía un “puntito” incontrolable, aducen que éste era producto de las muchas horas de meditación y las “hondas preocupaciones que nublaban su corazón”. Esta visión contrasta con la de Maneke Sabha, que insiste en que las grabaciones representan bien los momentos más tensos del maestro: “Si había algo que lo sacaba de sus casillas de manera inmediata eran las ventosidades, que en una sentada de varios días podían ser algo realmente habitual. Y podías ver cómo poco a poco se iban hinchando las venas de su cabeza y se iba gestando un sofocón bajo su apariencia huesuda y frágil, hasta que ya no podía más y te soltaba un moco”. Tras una de sus broncas, Sabha y otros seguidores decidieron abandonarle. Gandhi se limitó a escupir al suelo y, como si nadie le escuchara y acabara de tener un pensamiento profundo, dijo: “Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar”.

Las legendarios -aunque hasta ahora nunca confirmados- berrinches de Mahatma Gandhi provocaron que nunca llegara a recibir el Nobel de la Paz, premio para el que estuvo nominado varias veces.