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El presidente de Gas Natural se mete un boli Bic en la nariz

Su gesto ha hecho correr ríos de tinta

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No podrá escribir ni firmar su dimisión con él, dado que la punta del bolígrafo está en el interior de la nariz.
“Algunos miembros del Consejo le preguntaron sobre el proceso de compra de la compañía por parte de Unión Fenosa. Es un tema incómodo, dado que son muchos los que no están de acuerdo con la venta. El presidente se dio la vuelta como si fuera a mirar unos papeles en la carpeta y empezó a pedir socorro. Cuando se giró ya llevaba el bolígrafo allí, es imposible que se le hubiera metido solo”, relata uno de los presentes. Salvador Gabarró sigue defendiendo que fue un accidente, pese a que los médicos también encuentran su caso “peculiar”. Por ahora se encuentra estable, pero no le extraerán el bolígrafo todavía, pues quieren esperar a ver si su cuerpo lo rechaza “de manera natural”. Hoy se reanudará la reunión que tuvo que ser cancelada y muchos esperan que el presidente conteste a las preguntas que esquivó de manera burda. «Haremos como en los aeropuertos. Control de metales y ausencia total de objetos punzantes. Y se acabó lo de jugar al golf en las pausas para el café, sólo faltaría que se autolesionaran con los palos», advierte un directivo.

Con la crisis, no es la primera vez que sucede un episodio como el del presidente de Gas Natural. La semana pasada, el máximo responsable de la cadena de cafeterías Starbucks se comió un atril durante una junta de accionistas cuando le preguntaron por el decrecimiento del número de franquicias. Un mes antes, el director del Boston Globe evitó plantear abiertamente el futuro inmediato del periódico enseñando a todo el mundo «una cosa muy rara que sé hacer con la lengua». Expertos economistas aseguran que se trata de una reacción normal en tiempos de recesión y que ya en el Crack del 29 muchos se tiraban por la ventana como maniobra de distracción. «Los más listos acabaron viendo que esta estrategia no funciona. Levantaron su cuerpo del asfalto y regresaron a sus despachos para afrontar las dificultades con madurez», sostiene el experto financiero Richard Levin.