Es impensable una conversación "entre iguales" en situaciones así.

Es impensable una conversación entre iguales en casos así.
Mauricio Cabellos, presidente del INE, no quiso hacer conjeturas durante la rueda de prensa sobre las causas por las que el porcentaje de pechos que interrumpen abruptamente conversaciones ha aumentado: “Es posible que la creciente aceptación de la cirugía estética haya podido contribuir a ello, aunque también podría ser debido a que hoy en día hay más mujeres dispuestas a reconocer la enorme influencia que sus pechos ejercen, para bien o para mal, en su vida cotidiana”. Su discurso quedó interrumpido, sin embargo, cuando una periodista en camiseta de tirantes entró en la sala de la comparecencia. Cabellos perdió el hilo de su discurso y disolvió la rueda de prensa entre balbuceos.

Más allá de los datos cuantitativos ofrecidos por el INE, lo cierto es que muchas personas viven esta situación como un pequeño drama personal. “Estábamos en una reunión en el trabajo y alguien subió el aire acondicionado. Me entró un escalofrío y a los pocos segundos todos los consejeros delegados estaban en silencio mirando al techo o removiendo papeles. Todo por culpa de mis pezones. Fue muy embarazoso” explica Marta, de 34 años, que es la única chica en el equipo directivo de su empresa. “Por otro lado, también estoy harta de entrar en sitios y que todo el mundo se calle. Al principio pensaba que era porque hablaban mal de mí; luego supe que era por mis pechos, así que me quedé algo más tranquila. Pero no deja de ser incómodo. Incómodo desde un punto de vista halagador, claro”.

“Mis pechos nunca han interrumpido una conversación. Con ellos ni siquiera he conseguido interrumpir la monotonía de mi matrimonio” dice una chica que no se siente cómoda con su cuerpo y que asegura que no le importaría operarse si eso le permitiera “dejar con la palabra en la boca” a más de uno. Otros, sin embargo, sufren por el exceso de entusiasmo. “Me parece muy discriminatorio hacia las personas como yo. Estoy harto de que no pueda mantener conversaciones serias con mis amigos porque en cuanto me descuido están mirándome las tetillas. A veces incluso hacen bromas explícitamente sobre el asunto e intentan tocármelas”, dice un testimonio anónimo de 120 kilos de peso.

El Ministerio de Igualdad iniciará en breve la campaña “Mírame a los ojos”. Se pretende que las mujeres puedan seguir exhibiendo su feminidad sin que ello conlleve perder su capacidad de diálogo con sus semejantes.