Un equipo de etnólogos de la Universidad de Birmingham anunció ayer el descubrimiento de una tribu africana asentada en el delta del Okovango que se caracteriza por el uso de chandals de tactel y otras piezas de vestir propias de los noventa. Se sospecha que sus integrantes llevan años incorporando estas prendas en su vida diaria, pero su similitud con el atuendo occidental había dificultado a los especialistas la identificación de la tribu, que ha sido bautizada con el nombre de “chandala”. “Los chandala practican ceremonias tribales parecidas a las de otras tribus, con sus ritos de iniciación, sacrificios, danzas y adoración de totems. Simplemente les ha dado por ponerse esa ropa -que seguramente conocieron a través de algún occidental- por el mismo motivo por el que nos la ponemos nosotros: la comodidad” explica el doctor Herblen, director de la investigación. Algunos antropólogos culturales se basan en la existencia de esta nueva tribu para afirmar que África está viviendo su propia década de los noventa. “Si buscamos lo suficiente, encontraremos a algún negro africano haciendo de Kurt Cobain” sostiene Herblen.

Un atuendo similar, aderezado con pulseras de oro, es el que luce el jefe chandala.
Un atuendo similar, aderezado con pulseras de oro, es el que luce el jefe chandala.
Los expertos critican a la empresa Adidas -principal proveedora de los hábitos chandalas- por no haber desvelado la repentina demanda de productos de tactel en el delta del Okovango. “Hace años que saben que allí venden más chandals de lo normal, incluso han tenido que reanudar la fabricación de estampados que se habían descatalogado porque están pasados de moda en el mundo occidental. Pero no tuvieron el más mínimo interés antropológico, sólo les interesa el tactel. Si nos hubieran avisado, les hubiéramos descubierto antes. Realmente, esa zona de África parece un barrio de la periferia. Cuando se te acerca uno de sus habitantes ya esperas que te venda un disco del top manta” insiste el doctor Herblen. Su equipo de etnólogos está revisando concienzudamente los informes de Adidas para detectar otros posibles focos de demanda de ropa deportiva. “De momento sólo hemos corroborado lo que ya sabíamos: en la India usan las chaquetitas deportivas para forrar los asientos de los taxis. Sin embargo, lo de que en Alaska compren sudaderas nos tiene un tanto inquietos. Habrá que ir allí a indagar, pero esperaremos a que haga calor”.

Herblen tampoco descarta que en un futuro África pase de la moda de los noventa a tendencias posteriores. “Aunque tampoco sabemos si van hacia adelante o hacia atrás. Quizá en un tiempo los vemos con hombreras y entonces sabremos que vuelven a los ochenta. Aunque claro, como en Occidente nosotros mismos hemos vuelto a los ochenta, no sabremos si ellos están yendo para atrás o van hacia adelante pero somos nosotros lo que vamos hacia atrás. Es un lío, no sé, tampoco puedo resumirlo ahora porque son temas de antropología especializada”, argumenta.