El presidente cubano Raúl Castro ha presentado esta mañana en La Habana la figura de cera de su hermano Fidel, que servirá “para rendir un justo tributo a su figura y a lo que significa”. Siguiendo los ideales del homenajeado, se ha querido elaborar la estatua “partiendo de los propios recursos naturales del Comandante, igual que Cuba ha sabido construirse a sí misma sin depender de otros, sin venderse a nadie”. Algunas voces críticas con la presidencia aseguran que, en realidad, se ha optado por la cera del propio Fidel porque no se ha encontrado otro proveedor que quisiera colaborar con el castrismo. “Esto es una tontería. Se puede conseguir cera de muchas formas, pero al propio Fidel le hacía ilusión que fuera suya y además le relajaban mucho estas chicas que le extraían el material de las orejas con respeto y con cariño. Y diré más: su cera es fuerte y aguerrida como él mismo. Por lo tanto, durará muchos años. Como él mismo”, ha insistido Raúl Castro.

Muchos ciudadanos cubanos han hecho cola en el acto de presentación de la réplica del líder con la intención de fotografiarse a su lado. Han sido pocos, sin embargo, quienes han osado acercarse a menos de un metro de la estatua. “No es por asco. Simplemente, la cera es bastante amarillenta y parece que nuestro Comandante esté mal del hígado. Y sólo con pensar que puede sufrir ya me siento mal”, ha argumentado una de las seguidoras de Fidel que, al acercarse al muñeco, ha sentido repentinamente la necesidad de retroceder.

Al parecer, Fidel Castro llevaba cinco años “trabajando en este proyecto”, es decir, reclinándose en un asiento especialmente dispuesto para que se le extrajera la cera generada en sus oídos. Eso explica, según se dice, que redujera sus apariciones públicas y delegara la responsabilidad del gobierno a su hermano, que asegura que “la suya ha sido una labor paciente y titánica, pero satisfactoria”. Los expertos temen que el cerumen utilizado sea más inflamable de lo habitual, por lo que pueda incendiarse y derretirse por los efectos del calor. “Habrá que estar atentos porque es la primera vez que se construye algo así, pero Cuba no va a permitir que su líder se queme. Lo hemos rodeado de extintores y tenemos cera de repuesto por si pasa algo” ha aclarado el presidente, que también ha desmentido que la operación le haya costado a Fidel una otitis crónica.