Maleni M. se ha convertido en la primera española condenada por emplear “técnicas fraudulentas para la obtención de un beneficio propio”, según dicta la sentencia del juzgado número 4 de Cáceres. El juez se ha limitado a aplicar la Directiva 2006/114/CE de publicidad engañosa y publicidad comparativa, que establece que “una publicidad engañosa es aquella que, potencialmente o de hecho, induce a error o afecta al juicio del consumidor o que, por estas razones, perjudica a un competidor”. Maleni llevaba diez años tiñéndose el pelo de rubio impunemente para atraer a los hombres.

“Es de sobras conocido por todos el dicho de que ‘rubia de bote, chocho morenote’, por lo tanto es de una ingenuidad asombrosa considerar que alguien podía dejarse engañar por mi clienta”, explica el abogado defensor de Maleni M. Uno de los esporádicos compañeros de la imputada, sin embargo, considera que se siente amparado por la ley ya que “resulta enormemente desagradable ver que allí abajo no hay lo que se prometía. Las técnicas de los estilistas se sofistican y cada vez cuesta más saber qué demonios te estás llevando a la cama. No digo que yo sea perfecto, pero al menos todos saben que es lo que hay”.

Maleni ha sido condenada a pagar veinte mil euros de multa y, para seguir manteniendo el color actual de su cabello, deberá informar sin ambigüedades de que es rubia teñida antes de iniciar cualquier relación amorosa.