La ministra de Medio Ambiente, Elena Espinosa, ha admitido que “en España son muchos los que, a falta de una regulación, escupen en los contenedores verdes que en realidad están destinados al reciclaje de vidrio. Ahora habrá pautas muy claras que fijarán dónde debemos depositar lo mejor de nosotros”.

Aunque no ha trascendido el contenido completo de la normativa -el cual figura en el llamado European Green Book que se difundirá en breve a los medios- se sabe que habrá espacios en los que no se permitirán los gargajos con carrerilla, aunque sí los normales. “En una biblioteca, por ejemplo, no es bien tolerado el ruido del motor de arranque de un buen pollo, por lo que habrá que contenerse y evitar la contaminación acústica”, ha advertido Espinosa.

El reglamento está calculado al milímetro para evitar conflictos.
Aún siendo uno de los países con más viento de Europa y, por lo tanto, más necesitado de un protocolo que regule las parábolas y trayectorias del lapo, el Reino Unido ha anunciado que no se acogerá a la nueva regulación europea. “Seguiremos calcando el modelo que empleamos para controlar el tráfico aéreo porque hasta el momento nos ha ido bien”, ha afirmado el primer ministro Gordon Brown. “Me parece una postura egoísta. Mientras sigan escupiendo a la izquierda seguiremos con turistas desprevenidos totalmente expuestos a la tan temida flema inglesa” apunta Javier Solana.