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Un parásito se instala en el Ministerio de Hacienda como uno más

QUIEREN ORGANIZAR UNA FIESTA DE BIENVENIDA EN SU HONOR

Aquejados de picores en los ojos y en la garganta, varios funcionarios de la sede principal del Ministerio de Economía y Hacienda presentaron una queja para que se inspeccionara a fondo el sistema de ventilación del edificio. Las revisiones han desvelado la presencia de un parásito en los conductos de aire acondicionado que provoca reacciones alérgicas a quienes no están acostumbrados. «La verdad es que los picores se van yendo, es cuestión de semanas. Nos asustamos porque ha habido casos de legionela, pero como nos han dicho que es otro bicho ya estamos tranquilos» declara uno de los trabajadores. Aunque existe la opción de fumigar los conductos para erradicar completamente el parásito, los propios empleados han pedido que no se lleve a cabo ninguna medida extraordinaria porque «el bichito no es más molesto que algunos jefes y como aquí todo el mundo va un poco a la suya tanto da que haya un parásito o más. Como nos vamos todos a las tres en punto, sabes que el bicho sigue allí y que no se queda el edificio solo».

Aunque el parásito se ha instalado sin demasiados problemas en el Ministerio, cabe mencionar algunas tensiones iniciales porque Mercedes L., que ejerce de recepcionista, le acusó de comerse la comida que guardaba celosamente en su Tupperware. Más tarde se supo que era otro compañero el autor de la fechoría, que compensó a la perjudicada invitándola a un copioso almuerzo y zanjando felizmente el asunto. «Decidió salir en defensa del parásito aunque tuviera que confesar y autoinculparse, por eso le perdono. Queriendo o no, parece que el bicho nos une pase lo que pase» reflexiona la recepcionista.

La integración del parásito en el equipo ministerial es tan rotunda que se está barajando la posibilidad de celebrar una fiesta de bienvenida en su honor, aunque el hecho de que sea invisible permitiría que el homenajeado asistiera a la preparación del evento, quitándole gracia a la iniciativa. «Que no podamos verle tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. En este caso, es una mala jugada porque no hay fiesta sorpresa ni nada. De todas formas, creemos que nuestro colega Jorge Clemente, que nunca habla con nadie porque es patológicamente tímido, sí se comunica a veces con el animalillo. No sabemos si le ve o no, pero a veces habla flojito en dirección a la rendija de ventilación que tiene encima de su mesa. Que nos critiquen o no nos da igual, la verdad. Supongo que el parásito ve por sí mismo lo que hacemos los demás, por mucho que Clemente le coma el tarro con sus historias» explica Mercedes.