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Un libro conmemora al creador de la música máquina

Centenario del nacimiento de Johannes Delgaurre

Johannes Delgaurre.
Pregunta. Johannes Delgaurre, extraño nombre para un español.

Respuesta. Fue un niño prodigio. Estuvo estudiando con los grandes en Alemania y Francia y cuando volvió a España adoptó ese nombre a modo de homenaje. En realidad se llamaba Juan Delgado. Su obra cumbre es «Máquina Total en Re Menor, opus 34», una colección de doce piezas para orquesta y piano. En ella una voz femenina gime al compás de un ritmo muy machacón marcado por todos los instrumentos a la vez: pum, pum, pum. ¡Y estamos hablando de un compositor del siglo XIX! ¡Inaudito! Hizo un único concierto de esa obra porque no gustó demasiado.

P. Un avanzado a su tiempo, pues.

R. Rompió, por primera vez, la separación entre director y orquesta, músicos y público. En sus conciertos era habitual que se girara a la audiencia para chillar «¿Queréis más fiesta?». Además, introdujo el concepto de improvisación antes que el jazz o la música de vanguardia. Renovó toda la nomenclatura, heredada de Italia, abandonó los «crescendo», los «intimissimi» y demás para utilizar otros de cosecha propia como «subidón», «bajona» o «buenri».

P. Pero de ahí a considerarlo inventor de la música máquina… ni siquiera existían discotecas.

R. Pero la Revolución Industrial fue el período del «maquinismo», de la idolatración de la tecnología. Él quería trasladar la pulsión de las fábricas a la música, tan alejada de la realidad del hombre proletario. Escribió en sus diarios: «En mi cabeza oigo tambores de guerra, rugidos ensordecedores que reventarían los corsés de esas estiradas damas bienestantes».

P. O sea, que en su mente él oía una canción de Paco Pil.

Una partitura de Machine Total Opus 34.
Un manuscrito de Máquina Total en Re Menor, opus 34. Incluye indicaciones para los músicos.
R. Jaja, no tanto quizá. Él buscaba un empleo tímbrico que excedía los límites del instrumento. Por eso al final de su vida se dedicó sólo a componer y dejó de tocar, se sentía un Beethoven atrapado por los límites de su instrumento, el piano. Esto lo reflejó muy bien en una «ópera máquina» sobre un tal Juanito Tecnoscaurre. Un trágico personaje tan entregado a la música y a la fiesta que no es capaz de ver cómo su mejor amigo se beneficia a su mujer.

P. ¿Consiguió vivir de su música?

R. Sí y no. Desgraciadamente, se vio obligado a escribir operetas baratas para poder vivir, pero fue un compositor de música «dance» que, si no hubiera tenido la desgracia de ser español, podríamos oír actualmente en las salas y discotecas de todo el mundo. Ojalá su centenario sirva para que su obra se divulgue.

P. ¿Los DJ’s actuales reconocen su legado?

R. No. Además entienda que componer y tocar máquina en el XIX no es lo mismo que hacerlo ahora, no tiene el mismo mérito, se dedican a repetir ritmos y melodías. Ritmos y melodías que inventó Delgaurre. Él fue un avanzado a su tiempo, ellos son unos retrasados en comparación. Unos retrasados a su tiempo, quiero decir.

El libro de Joaquín Romea, «Del romanticismo al chunda chunda. Una biografía de Johannes Delgaurre», sale a la venta el 22 de mayo.