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Se presenta a las Europeas para no ir a una boda

LA FECHA DEL ENLACE COINCIDÍA CON LOS COMICIOS

Uno de los carteles imprimidos a color.
Eduardo Casero, un dentista de cincuenta y dos años residente en León, ha montado el partido Odontólogos por la Democracia «reuniendo a cuatro amigos» y se ha presentado a las Elecciones Europeas con la intención de conseguir «una excusa de peso» para no tener que ir a una boda de la familia de su mujer. Ésta, Marina Castillo, está harta de que su marido siempre encuentre la manera de evitar ver a su familia, aunque ha dicho que apoya la carrera política de Casero y que está convencida de que logrará un buen resultado porque «pese a que no le gustan las bodas, es un hombre honesto».

«Yo le dije hace unos meses que el 7 de junio se casaba Carmen, mi sobrina. Y ya empezó a decir que ese día no le darían fiesta en el trabajo. Le recordé que era domingo y se tuvo que callar. Luego me dijo que tenía que ir a la ITV y tampoco coló porque no tenemos coche. Incluso llegó a decirme que le tenían que extraer un riñón. El caso es que ya pensaba que se habría resignado», cuenta Marina, «y cuando le dije que teníamos que ir a comprar ropa por lo de la boda me contestó que justo aquel día lo tenía ocupadísimo porque había que ir a votar y tenía que estar con la gente del partido porque para eso era el candidato. Él, que no ha sido nunca ni presidente de la escalera. Pero bueno, ahora estamos ilusionados y confiamos en el resultado».

«La de mi mujer es una familia muy numerosa y no me sé los nombres de todos», se excusa Casero. «No es que tenga nada en su contra ni que me caigan mal, simplemente no me apetecía ir. Y encima luego hay que hacer regalos y comprar ropa, y como mis hijas van con los novios y toda la pesca me sale por un buen pellizco. Y comentándolo con un amigo medio en broma dije: ‘con lo que me voy a gastar podría pagarme una campaña política’. Y como vi que la jornada para ir a votar era el mismo día que la boda, se me encendió la lucecita. Además siempre que hay boda mis cuñados me piden que vaya con la camarita para grabarlo todo. Luego van viniendo a casa por turnos para ver el vídeo y me lo tengo que tragar tropocientas veces. Ahora la llamamos ‘eurocámara’ porque la usamos para hacer los anuncios».

Pese a que su carrera política no era más que una exagerada artimaña para evitar asistir a la celebración, Casero se la ha tomado muy en serio y ha preparado carteles, chapas y bolígrafos. «Los pósters los he hecho todos yo mismo en la copistería del barrio, porque soy un político que está en contacto con la gente». Algunos de los carteles, como si fueran anuncios de tablón, llevan unas tiras de papel recortadas con el teléfono personal del candidato. «Es ingeniosísimo, sólo hay que hacer un pequeño corte con las tijeras y luego los futuros votantes pueden arrancar el papelito y llamarme para preguntarme qué voy a hacer por ellos y por Europa». La foto que ilustra el cartel se la hicieron en una boda el año pasado. «¿A que es irónico?» dice riendo. Al parecer, la cercanía de Casero puede ser muy atractiva para el electorado. La última encuesta del CIS sobre intención de voto le augura un 4,2%. Más de un punto por encima de Izquierda Unida.

En la familia de Eduardo no sospechan los motivos por los que ha presentado su candidatura a las elecciones Europeas. Están ayudándole con la campaña y han aplazado la boda para mostrar su apoyo el día de los comicios. «Sea con el resultado que sea, porque la familia es la familia y él siempre ha estado a la altura. Incluso grabó encantado la comunión de mi chiquilla cuando se lo pedí» ha dicho uno de sus cuñados.

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