Pregunta. ¿Cree que esta será la película definitiva de Lobezno?

Respuesta. Eso espero, porque el rodaje ha resultado agotador. Aunque es muy posible que los estudios estén pensando en una secuela. Creo que es por eso que no me quitan las garras aún.

P. Estará cansado ya de Lobezno. ¿No le gustaría encarnar a otro de los personajes de la saga?

R. Uf, creo que no. Lobezno y basta, gracias. No quisiera que me pusieran un escupe-redes en la muñeca o que… Mire, a Michael Chiklis, el actor de La Cosa en “Los Cuatro Fantásticos”, le han encontrado piedras en el riñón.

P. Qué ironía.

Mis hijos me dicen aquello de “papá, pinchas”

R. Y yo he tenido que hacer toda la promoción en barco porque no me dejan subir a los aviones. No puedo abrazar a mis hijos. Me dicen aquello de “papá, pinchas”. Ni siquiera puedo usar un ordenador.

P. ¿Y todo por las garras?

R. Cortan un montón y se extienden cuando menos te lo esperas. Como una erección, pero para mal. Me he cargado tres Macbooks en lo que va de mes, y no son baratos. A mí lo que me gusta es hacer musicales y ahora es imposible porque tengo que bailar solo. 

P. Debe de cortarse mucho, pues.

R. Sí, aunque por suerte me recupero enseguida. Pero lo peor es la gente. El otro día fui con mi mujer a la carnicería y me hicieron ponerme detrás del mostrador porque se les había estropeado la máquina de picar carne. Me siento un poco como Eduardo Manostijeras.

P. ¿Y por qué no le quitan las garras y se las vuelven a poner cuando toque?

R. Creo que es porque ponerlas y quitarlas es carísimo, así que supongo que me las van a dejar hasta que veamos cómo ha funcionado esta entrega y sepan si habrá otras. Lo único bueno es que me he aficionado al ganchillo, soy rapidísimo.

El ganchillo es un arte noble. Es como crear formas con el espíritu

P. No le pegan las manualidades a Lobezno.

R. El ganchillo es un arte noble. Es como crear formas con el espíritu. El tejido tiene alma. Justo ayer terminé un tapiz de ocho metros de altura con motivos florales. Tiene torres de Pisa pequeñitas que se van repitiendo y, al estar inclinadas, generan el efecto de que el tapiz se cae a un lado. Es inquietante pero bonito al mismo tiempo.

P. ¿Y de dónde saca tiempo para tejer?

R. Me llevo una bolsita, hecha de ganchillo también, con la lana y los patrones. Siempre va conmigo. Mi agente no me deja tejer durante las entrevistas pero, si pudiera, ahora mismo mientras hablo con usted estaría terminando una funda para camión que empecé la semana pasada. Estoy realmente enganchado al ganchillo, lo admito. De hecho esta es la parte buena de tener garras. Cuando me las quiten ya no seré tan rápido. Ahora las abuelas de la asociación me tienen envidia y no pueden conmigo. Sin los poderes se abalanzarán sobre mí con la furia del resentido.

P. ¿De qué asociación habla?

R. Me he apuntado a una asociación de labores de mi barrio. Hacen patchwork, ganchillo, punto… Lo mío es el ganchillo, el patchwork me parece demasiado frío, intelectual. Es como el jazz, no sé. Luego vendemos nuestras creaciones. He traído conmigo una remesa de fundas de ganchillo para la tapa del váter, estoy convencido de que le interesará verlas.

P. Bueno, yo no estoy muy metido en…

R. Insisto. Verlas es quererlas. Tengo varios modelos, el que más me compran es el de Lobezno, claro, pero tengo otro precioso con muñecas que practican bailes regionales. Me documenté mucho por Internet. Ahora aviso para que me las traigan y usted elige la que más le guste.

P. Es que tenemos el tiempo justo, la verdad…

R. No pase de mí, piense que tengo garras y podría seccionarle la yugular en menos de un segundo, jaja.

P. De acuerdo, pero mejor no juegue con eso que es peligroso. Luego echo un vistazo a las fundas, pero no se acerque tanto.

R. Bien, bien. Deseará tener más váteres en casa para poder comprar más fundas. No hay suficiente tejido en este mundo para colmar mi creatividad.