Ayer por la noche los vecinos del Palacio de La Moncloa se reunieron en el rellano del complejo presidencial para votar a mano alzada a la persona que conducirá el destino de la comunidad en los próximos cuatro años. Contra todo pronóstico, sólo seis personas se mostraron partidarias de prolongar la presidencia de Zapatero y todas ellas formaban parte además del personal de asistencia del mandatario. La mayoría decidió confiar en Eduardo Rojas, profesor de educación primaria en un centro de Chamartín, que incidió a lo largo de toda la campaña en la necesidad de “preparar la antena colectiva para la TDT” y, sobre todo, de regular la afluencia de miembros del partido socialista en la escalera puesto que “la vicepresidenta Fernández de la Vega asusta a los niños por la mañana cuando aparece de improviso sin peinar y con cara de búho”. La victoria contundente de Rojas sienta precedente y se opone a años de tradición en los que el presidente del país y de la comunidad coincidían. “Durante la dictadura, Franco era presidente de todas las escaleras de España. Ya era hora de romper con esta sinergia nefasta”, declara el vencedor.

Eduardo Rojas.
El líder popular Mariano Rajoy no ha tardado en aprovechar la derrota electoral de Zapatero para asegurar que “alguien que no es líder ni en su escalera sin duda no puede seguir contando con la confianza de los españoles”. El aún presidente de España ha defendido que durante su mandato en la comunidad “la escalera ha gozado del placer de la convivencia y de la alianza de colindantes”. “¿Ven? Habla así. Te lo encuentras en el ascensor y te suelta cosas de esas. Y la escalera sigue sin pintar. Necesitábamos un cambio”, insiste Eduardo Rojas.