Las calles de Beijing.
La Guardia Civil no se ha tomado muy bien la nueva costumbre china porque se cree que trivializa uno de sus símbolos más emblemáticos. Es por ello que se ha propuesto al gobierno que vuelva a desplazar la producción a España. De momento, sin embargo, se descarta esa posibilidad porque el contrato con China es de seis años y, además, la moda ha calado tan hondo que los tricornios seguirían vendiéndose en China aunque tuvieran que adquirirse en España. Asimismo, ya son varios los fabricantes chinos que ofrecen imitaciones del tricornio oficial, que ya no tiene como cliente mayoritario y exclusivo a la Guardia Civil.

“Se nos ha ido de las manos. El mercado impone sus reglas y no hay nada que hacer” se lamenta un portavoz de la Benemérita. “También se venden versiones afelpadas y de color rosa, pero el tricornio clásico de color negro es el que más gusta, no entiendo por qué”. El furor es tal que varios millones de chinos quieren modificar el calendario para que el año del cerdo pase a ser el año del Guardia Civil.

“Ahora tenemos dos vías de actuación. Por un lado, convencer a la población china para que respete nuestros símbolos y deje de usarlos, lo cual es difícil y costoso teniendo en cuenta que son muchos y que ya se han acostumbrado al tricornio. Por otro, está la opción de abandonar definitivamente el tricornio como símbolo de la Guardia Civil”, propone el ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba.

Tras oír las palabras de Rubalcaba algunos guardias civiles han añadido otras vías alternativas de actuación que no descartan la violencia. “Yo lo que digo es que si no quieren dejar de llevarlos por las buenas, lo que tendríamos que hacer es enviar a una pareja allí y que empezara a convencer a los chinos con métodos más drásticos. No digo que se tenga que repetir lo de Vietnam, pero eso de que hablando se entiende la gente con los chinos precisamente no funciona”, declara un agente enfurecido.