La Sociedad Española de Nutrición (SEN) ha presentado esta mañana una dieta alimentaria destinada a “familias emocionalmente rotas, donde no hay afecto y en las que la comida sirve de excusa para la discusión y la agresión física”. Gregorio Varela, presidente de la SEM, explica que “se han elegido alimentos blandos para que no pase nada si se arrojan a la cara de un niño; también platos que se pueden comer fríos para que una larga pelea no fastidie el ágape. Si la digestión es ligera, la comida te sienta bien aunque tengas que salir por piernas de casa”.

“Al principio cuesta acostumbrarse pero la verdad es que como muy a gusto aunque mi mujer sea una hija de puta” asegura José Herrero, miembro de una familia voluntaria que ha ayudado a configurar la dieta. “Lo malo es la cubertería de gomaespuma, los niños tardan el doble en terminar y los agarrarías por la solapa para endosárselo todo en la puta boca. De hecho lo hago, qué coño”, insiste Herrero. Gregorio Varela sostiene que “los alimentos también se han seleccionado para que puedan ser tragados a la fuerza si es necesario. Hemos colaborado con psicólogos estudiando todas las posibles situaciones y evitando siempre todo lo que se tenga que compartir. Estoy francamente orgulloso del resultado”. Carlos y Julia, los tristes y angustiados retoños de la familia Herrero, aprueban también la nueva comida. “Mi madre llora todo el día y mi padre intentó cambiarme por dos gramos de cocaína, pero me gustan mucho los macarrones” confiesa la niña.

La semana que viene la SEM presentará en sociedad la dieta para familias desestructuradas y, en colaboración del Gobierno, distribuirá un cuaderno entre la población que explicará los pasos necesarios para comer en contextos de violencia. Gregorio Varela ha avanzado a los medios de comunicación uno de los modelos nutricionales que propone la SEM:

Primer plato: garbanzos fríos con Valium 5.
Segundo plato: bistec a la sartén de goma.
Postre: tarta de nata sin objetos punzantes.