El artista barcelonés Antoni Tàpies ha decidido abandonar la tela como soporte y decantarse por el cuerpo humano plasmando sus creaciones en tatuajes. El propio Tàpies ha reconocido que no le mueve sólo el interés estético sino la necesidad de “rentabilizar mi obra buscando otros clientes en un contexto económico realmente árido para el mercado del arte”. En un pequeño local que el autor ha abierto en el Gòtic de Barcelona, se ofrecen tatuajes con corazones, dragones, cenefas tribales o inscripciones típicas como “amor de madre”, respetando siempre la mirada del pintor.

“La verdad es que no sabía que era famoso. Yo quería un tatuaje distinto y esas líneas de colores me gustaron. Además pensé que, siendo viejo, tendría experiencia” declara Dj. Lamberto, uno de los primeros clientes del pintor informalista. “Ha habido un poquito de tensión cuando él ha insistido en ponerme grumos en la espalda y yo me he negado. Ha dicho que el tatuaje ‘se caía’ de un lado a nivel compositivo o no sé qué. Pero yo paso de tener truños pegados a la espalda, que se lo haga él si quiere” ha explicado Jennifer Marín, que a pesar del incidente se muestra satisfecha con su tatuaje titulado “Escudo matérico del Real Madrid”.

“Realmente la cultura plástica del ciudadano medio es escasa o nula. Pero eso no me desanima. Aunque ellos no lo detecten ni lo valoren, me gusta imprimir en sus cuerpos citas directas a Kandinsky o Jean Dubuffet. Eso sí es el arte en la calle, infiltrándose en la vida de la gente. Es que si no lo enfoco así es como para echarse a llorar” admite Antoni Tàpies tras el mostrador de la tienda TàpiesTatoo.