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Obama claudica ante el rey Melchor

SU REVERENCIA ANTE EL MONARCA PROVOCA POLÉMICA

Barack Obama aprovechó la pasada reunión del G-20 en Londres para rendir pleitesía al rey Melchor, saludándole con una reverencia que ha levantado la polémica en los Estados Unidos. «The Washington Times» describe el efusivo saludo como «una chocante muestra de lealtad ante un líder extranjero» y otros sectores conservadores hablan directamente de humillación y sumisión. Robert Gibbs, portavoz de la Casa Blanca, insiste en negar que Obama efectuara una reverencia: «le dio la mano pero es más alto que Melchor». El caso es que la actitud del presidente se interpreta como parte de una estrategia dirigida a convencer a los Reyes Magos para que operen en los Estados Unidos, territorio que tradicionalmente ha pertenecido en exclusiva a Santa Claus.

«El hecho de que uno de los Reyes Magos sea negro puede representar un aliciente para Obama. Es comprensible que intente que los afroamericanos tengan una alternativa de color a Santa Claus» aventura Jeremy Haiss, comentarista político de la cadena Fox News. Otros, sin embargo, ven un interés estrictamente económico detrás de la actitud del mandatario: «el mercado del juguete mueve anualmente cantidades superiores a los 80.000 millones de dólares y Sus Majestades son sus principales motores, operando fuera de los Estados Unidos. La maniobra de Obama apuntaría a una posible americanización del mercado del juguete, consiguiendo que los Reyes Magos aceptaran convertirse en los principales proveedores americanos junto a Mattel y Hasbro» sostiene el economista Bob Rorton. El hecho de que Obama haya iniciado un primer contacto con el rey Melchor a ocho meses de la celebración de la Navidad apoya la teoría de que el presidente no quiere esperar al año que viene para efectuar cambios en la liturgia navideña. «Los Reyes Magos han aguantado estoicamente las bajadas de la Bolsa y siguen cotizando al alza. La crisis no afecta a las tradiciones milenarias y Obama lo sabe» insiste Rorton.

Chorlete Rogeido, duende navideño portavoz de Santa Claus, ha asegurado que «nuestra presencia en los Estados Unidos está más que consolidada. Los niños americanos no cambiarán de la noche a la mañana la tradición de dejar el calcetín en la chimenea para que vengan tres tipos con lentejuelas y con malolientes camellos repartiendo carbón. Más de un padre de familia les ahuyentará a balazos. Y si encima se les pide a los niños que escriban una carta y hagan colas de tres horas para dárselas a un paje, cuando estamos en la era del e-mail, el fracaso está asegurado. Los Reyes Magos sólo tienen sentido en los mercados donde su marca es potente y ya tiene asociado un valor sentimental. No se han esforzado por actualizar su producto porque nunca lo han necesitado. ¿Realmente les va a interesar invertir en marketing y evangelización del producto cuando ya les va bien en Europa y Latinoamérica? Lo dudo mucho, la verdad».

Los especialistas aseguran que la competencia entre los Reyes Magos y Santa Claus sólo puede traer beneficios para los niños. «Ambos tendrán que ponerse las pilas y Santa Claus deberá despedirse del monopolio del que ha estado disfrutando. Esto implicará más ofertas, más regalos y más estrategias de fidelización» explica Bob Rorton.