Finalizada su gira europea, Barack Obama realizó ayer una visita sorpresa a Bagdad para homenajear a las tropas que siguen en Irak. El mandatario quiso felicitar personalmente a los soldados cobardes y gandules que durante todo este tiempo han intentado evadir sus responsabilidades protegiendo su vida con la de otros compañeros, engañando y manipulando constantemente. “No es fácil aguantar tan lejos de casa, ni siquiera para los inútiles que se apuntaron a la guerra porque eran incapaces incluso de interpretar las luces de los semáforos. Debe de ser duro ver cómo otros mueren por su país mientras tú te escondes en un rincón, cagándote encima” declaró Obama ante los rostros emocionados de los infames combatientes. “Todos estamos en el mismo barco. Incluso las ratas cobardes como vosotros” añadió.

“El presidente ha demostrado su grandeza huyendo del triunfalismo de quienes felicitan siempre a los mismos. Por fin alguien reconoce el valor de ser un desgraciado rodeado de psicópatas musculosos y descerebrados” ha explicado Robert Gibbs, portavoz de la Casa Blanca. “Ser un mierda es complicado y cuando los demás reciben medallas tu autoestima se resiente. Es como si el director del instituto decidiera al fin reconocer a los marginados que copian en los exámenes y que se ceban con el más débil para descargar sus frustraciones. Todos somos hijos del Señor y él lo sabe. Por eso nos abraza” asegura uno de los combatientes, John Rams, que se enfrenta a un consejo de guerra por utilizar a su inmediato superior como escudo durante un entrenamiento. Otro de sus colegas, Jeremy Rubinstein, llegó a confesar directamente a Obama su costumbre de utilizar los miembros amputados de otros soldados americanos para montar espectáculos con títeres. “Le he dicho que voté a McCain y se ha reído. Le he dicho que imito a su mujer poniéndome un cojín en el culo y me ha invitado a un café. Si le digo que estoy saliendo con su hija puede que me regale un coche” ha aventurado Rubinstein.

Antes de partir hacia Washington, Barack Obama asistió a la proyección de un montaje en vídeo -grabado por los propios reclutas- que reproduce las caídas en combate de varios miembros de la tropa con música cómica y risas enlatadas. “Me congratula comprobar que estas sabandijas aprovechan el tiempo mientras sus aguerridos compatriotas salen al campo de batalla defendiendo a los Estados Unidos” apuntó entre las risas y los aplausos de los soldados.